Diversidad Carlonchina
5 de marzo de 2008
Adelanto "Lo que fué.."
25 de febrero de 2008
Para cuando muera quien me dejará mañana
Si, te pedí
una llamada,
un escrito,
un mensaje,
en tu presente
que es mi ayer.
Te despertaste
y en tu sueño
pasaron muchos años,
aquí hube,
que vivirlos,
sin tus sueños
en los que no estaba yo.
Y si, te repito,
te pedí que me encontraras
cuando yo era una silueta
en la luna,
cuando quise ser
un trepador de balcones,
cuando amar importaba.
Contame,
Qué fue de vos?
Tan grandes somos
como para poder tardar
todo este tiempo?
Un suspiro
y ya somos adultos,
un suspiro y nos alejamos en
el tiempo,
mientras vos soñaste,
envejeciste
y regaste de cenizas,
con el cuerpo
triste de recuerdos,
sin llamar,
sin escribir,
apareciste yéndote para siempre,
años después
no estás,
pero aquel último
suspiro,
fue sólo para
mi.
19 de febrero de 2008
Pensar sin pensar
El atardecer,
caprichoso,
aquel día
que Ella vagó
por ahí,
en aquella ruta,
desierta,
que quiso llevarla
hacía ningún lado,
sólo el caminar,
la acercaba,
alejándola hacia él,
que moría
miles de kilómetros atrás,
yaciendo despierto,
erguido y sentado
ante una hoja blanquísima,
que la describía a Ella
caminando sin sentido
por una ruta desierta,
alejándose de él
que escribe
sobre ese caprichoso atardecer
que intenta desaparecer,
inútilmente,
detrás de esa loma,
inútil
porque al esforzar su relato,
el escribidor,
puede subir esa pequeña elevación
y seguir observando el atardecer,
que desea morir del otro lado,
él puede hacerlo infinito,
recorriéndolo,
a gran velocidad,
doblar hacia uno de los lados
si el capricho se oculta detrás de una nube,
sedosa,
igual a Ella,
Ella…
no te permitas pensar,
pensó el escribidor,
y siguió corriendo
por esos renglones
al atardecer imaginario
que ya se mete detrás del horizonte,
no hay salida, todo se pierde!
pero él,
que domina la magia,
rápidamente puede avanzar
hacia ese horizonte descampado
y volver a ver
lo naranja ácido de su atardecer caprichoso,
en un esfuerzo sublime
para que,
a pesar de la magia,
sea verídico ese suceso atardecer,
en el que el escribidor mantiene vivo
ese ya sepia oscurecer imaginario,
luchador,
que lo mantiene alejado de pensar en Ella,
que vagaba
por ahí,
en aquella ruta,
desierta,
alejándolo de él,
castigándolo,
eternamente con aquel maldito atardecer.
5 de febrero de 2008
Se fue, con ella
Quizás ya se fue,
pero,
puede que regrese a buscarlo,
a él
que solo atina a escribir
lo que nunca ocurre
mas allá de sus pensamientos.
El la crea y la moldea,
sus medidas son exactas
y hacen que ella lo quiera,
a pesar de él,
de su pasado,
su presente.
El escribidor juega a pensar que es feliz,
sin ella pero con él,
habita los mas oscuros rincones del pensamiento,
utilizando la imaginación
cual una prolongación onírica.
El escribidor se vuelve rutinario en sus placeres,
ella, que ya conoce todo, quiere más,
él es incapaz de más.
Ella se aburre por los desfiladeros de su mente,
observa otros horizontes que la perturben,
otros rumbos a donde partir.
El escribidor desespera
su falta de material imaginativo es letal,
ella vuela,
el escribidor la imagina,
ella se va
a buscar nuevas perversiones.
El escribidor se acongoja,
no puede imaginar lo que
una vez
fue real.
Quizás ya se fue,
pero,
puede que regrese a buscarlo,
a él
que solo atina a escribir
lo que nunca ocurre,
el escribidor
más allá de sus pensamientos.
sabe que todo es real
y comienza a imaginar otra vez.
31 de enero de 2008
Iguales
Tan igual que era él,
tan distinta que también era él.
Tanto se quisieron
buscando en uno al otro,
conociéndose hasta el morbo,
queriéndose como sólo se puede querer a uno mismo.
Maldiciendo las mismas cosas,
perturbándose de igual manera.
Odiando como sólo ellos podrían.
Se conocieron conociéndose de toda la vida,
como si siempre fueran la misma persona
dividida en dos a dos extremos del mundo.
Así de cerca, así de lejos se encontraban desencontrados.
Llegó la magia, llegó el dolor
y se conocieron aun más,
descubrieron sus temores en el otro
y su mayor anhelo también.
Transformaron su codicia en vanidad
soñando los sueños que para otros es pesadilla,
acariciando lo rugoso
con placer de terciopelo.
Disfrutando las peleas, los enfrentamientos,
los golpes y los asesinatos mas atroces y románticos.
Siendo villanos pero también posmodernos,
así, donde los villanos también aman.
Ellos, ella y él, fueron iguales,
tan semejantes que disfrutaban,
tan contrarios que el sexo ya no era placer,
sino una auto satisfacción con el otro sexo…
Tanto amor alborotado se fue acabando,
cayeron en que eran la misma persona,
todo se desvanecía,
llegando a la conclusión efímera y mortal
que la otra persona era uno mismo.
Tragedia griega
reconocer que se odia a alguien que es igual a uno mismo,
se odian,
se odian,
se odian a si mismos,
tanto,
tanto,
que no hay lugar para el suicidio.
3 de enero de 2008
Recurrir a la catarsis
el no pensar,
pensamientos que se pierden por no realizar,
amores que caen por no fertilizar,
todo acaba en un segundo,
ella tan especial,
él tan autista
tanto,
que la noche
no los pudo rescatar
y en su mensaje ella fue a disparar
lo que él alega como suicidio,
ella dice igual, también,
por no discutir.
Nadie sabe que pasó con aquel amor
que divide el azar
y entrelaza la complicidad de la causalidad
con coartadas de destinos,
distancias y miedos varios.
Los pasos se sucedieron,
pasó el despecho
volvió la pasión,
y él promete no dejar atrás la ilusión
seguir jugando al amor
y atarse a él,
susurrarle al oído
Palabras textuales de él...
“Amor! esta vez no vas a escapar,
esta vez,
no voy a quedar herido,
esta vez,
me vas a tener que matar“
10 de diciembre de 2007
Ratontín
4 de noviembre de 2007
El Escribidor, Deconstruyendo...
que no la conoció y la perdió,
como todas las tardes de tren
en las que ella sube y se sienta,
en el mismo lugar,
leyendo el mismo libro.
El escribidor carece de valor.
Ella repetía el rito
mirando hacia donde estaba él,
segura de sí misma mantuvo la vista,
casi gozando
cuando él la bajaba.
Y mira su boleto,
estudió la fecha
y perderá el tren más tarde,
por miedo a que ella lo miraba mañana.
El tiempo no existirá cuando se trataba de ella,
el escribidor lo sabía,
por eso despertaba tarde en la madrugada,
temprano a la noche,
con los pies descubiertos,
congelados en calor,
tapados con su inseguridad.
Segura, firme siempre ella está,
en este momento él me lo contará,
subió la vista, recogiendo ese instante en su retina,
para soñarla ayer otra vez.
Yo le pregunté dentro de un rato
que es lo que esperás?
La magia está me dirá.
Quizás todo mejore, tu presente fue feliz después de mañana a la tarde,
le confirmé.
El escribidor dejó de hablar, sólo cerró los ojos
y comenzó a viajar en tren,
sintiendo que desvanecía
desgastando la mirada
cada vez que ella le clavaba la suya,
espiando por lo bajo,
recordando,
la fecha del boleto que nunca más volverá tomar
por miedo a llenarse de valor
y perder la magia,
de soñar con lo que puede ser
y ya no es, porque todo es nuevamente
un aburrido presente de feliz realidad.
1 de noviembre de 2007
El Agua
Lago en el Cielo
Otro cortito más, en éste caso fue realizado para un concurso que había organizado Cerati.