El presente blog que viene abajo no tiene nada que no haya en otros blogs literarios, simplemente retomo eso que le dio de comer a tantos otros escritores fracasados, hablar de las mujeres que no consiguen o de las otras, las que se fueron. Como capitán, que huye, en franca retirada de las relaciones, me permito contar secretos de diván, escabrosos relatos de cama y de hoteles para que sucumban de pavor esas otras desconocidas que supieron ser garabato de mi muñeca, bueno, no son todas las que yo hubiera querido así que voy evitar nombrarlas para que no quede en evidencia mi falla. Pero no sólo de mujeres vivimos, así que también hay otros temas y otros formatos, tenemos cortometrajes, tenemos novelas, tenemos cuentos, bueno, cuentos no, chinos tampoco, pero hay intersecciones y cartas, fotografías re contra artísticas y otras en la que sólo aparece mi cara. Bueno, el resto del blog es mejor que el prólogo, no lo prometo pero créame.

Diversidad Carlonchina

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6 de junio de 2007

Carta número13

3 al 15 de Diciembre

Hola, sé que hace mucho que no te escribo, en realidad que hace mucho de todo. Hace mucho que no te veo, que no hablamos, hace mucho que no se nada de vos.
Tal vez sepas, a estas alturas, cual es mi situación. Supongo que sabés desde donde te escribo y también supongo que sabés porque. No sé si leerás esta carta, no sé dónde estás, la envío a donde envié todas las demás pero dicen que hace tiempo que no aparecés por tu casa. También dicen que yo debería saberlo ya que supuestamente soy el responsable de tu destino. La verdad es que no sé, ni tengo la menor idea de donde estarás. Me gritan y me golpean a menudo, casi todos los días. Me preguntan por vos a medida que me aporrean durante varias horas, después me dejan descansar un día o dos, con suerte, así no van dejándome marcas que tache el honor que ellos creen tener.
Los días acá son eternos, solo en a oscuridad esperando que pase el tiempo indestructible de este lugar, no tengo nada que hacer mas que llorar y rogar que me dejen en paz.
Hace un rato volvieron, amenazaron con matarme si no les decía donde estás. Les dije que era imposible ya que no lo sé y uno de ellos me grito que era un “asesino hijo de puta”. ¿Qué es esto? No me lo creo, les conté que siempre me hablabas de viajes y aventuras y que, probablemente estarías recorriendo Sudamérica o algún otro lugar en donde no se sienta tanto la mano del hombre malvado.
De nuevo volvieron los golpes y los gritos y el llanto. No sé cuanto más pueda soportar todo esto, si llegás a leer esto te pido que por favor aparezcas y demuestres que es mentira todo lo que dicen. No pude haberte matado. Hay mil razones, que vos ya sabes, para querer que estés a mi lado durante toda mi vida y no toda la tuya. Pero bueno, estos muchachos de gris piensan con los pies y no puedo pretender que razonen como mi cabecita de enamorado. Esa que todavía te quiere, a pesar de todo, recordando nuestros comienzos, nuestros abrazos y nuestros besos. Desearía tenerte otra vez conmigo para quererte y sentirme feliz, para sentir celos y desesperarme con cada minuto que te retrasás. Desearía mil cosas pero sobre todo quiero hablarte, como hace tiempo no lo hacemos, perderme en tu mirada y sentir que estoy perdido en el fondo de tus pupilas, ser el cazador cazado de esa selva impenetrable que lleva tu nombre escrito en el cielo.
Hoy llegaron más tranquilos, casi ni me levantaron la mano, charlamos un rato y les conté un poco de lo poco que conozco tu historia. Les explique lo de tu “amigo” del verano, como se rompió no sé que hueso o que parte del cuerpo y de cómo quedo postrado. No les supe decir el nombre del fulano ese ya que nunca me importó mucho saber su nombre. Es mas me daba mucha rabia la forma en la que hablabas de él, de no ser porque anda en silla de ruedas ya hubiera ido hasta su casa y le hubiera gritado unas cuantas cosas. A pesar de todo lo seguiste queriendo, nunca me lo dijiste pero se te notaba en tus ojos. Se te ponían como vidriosos cada vez que hablabas de él y de su tragedia, de él y el gran desamor (mentiras) que te produjo. En fin, ya me acostumbre a pensar que eso es la historia antes de la historia, la historia antes de mi
No sé que más decir, ya que esto se interrumpe y es siempre la misma rutina. Ayer me prometieron que me iban a dejar enviar la carta, me entusiasme un poco al principio pero después desistí de sentirme tan bien, quien sabe si es cierto lo que dicen, quien sabe si podrás leerme otra vez como tantas otras veces. Quien sabe si vivís o no, como a ellos les gusta decir.
Vos no te preocupes, solo leéme y recordáme sin culparme. Te quiero y te extraño.

ISMAEL

14 de mayo de 2007

Carta número 12


5 de Noviembre
Así como vos lo engañaste a él, también lo hice yo. Pobre infeliz ingenuo, siempre te creyó tanto como te quiso. Vos aprovechaste bien esa oportunidad, si, no la dejaste escapar y casi enloquece. Pero no enloqueció solo desapareció dándome lugar a mí que, aunque conozco poco de esta historia, me di la chance de intervenir para darles un fin a los dos. El de él es un poco incierto, tal vez cuando despierte piense que esto es un sueño que vivió, sin saber donde estuvo. El tuyo, bueno, salta a la vista si tan solo te pudieras ver. Quizás desde donde estés ahora te podrás ver y si por casualidad lo ves a él decile que no venga, no tiene mucho que hacer por acá, es mas, no hay lugar para él y estaría muy incomodo. Yo voy a estar un rato más por acá, tal vez unos renglones, tal vez hasta el final, todo depende exclusivamente de ellos (o de él) y del tiempo que se tomen en derrocarme. Cada segundo me cuesta una batalla pero soy feliz y eso es lo que importa, teniendo en cuenta que pocos son los que logran todo lo que yo estoy consiguiendo (ni Borges, con tan poco mundo, puede). En este momento me pregunto ¿por qué no aparecí antes? , ¿por qué me perdí todo esto? Tengo la respuesta, obviamente, a estas preguntas que me formulo y que yo mismo me respondo, nunca me dejaron salir, nunca me dejaron vivir y por eso aprovecho todo esto ahora. Pero ya no hay más, yo domino todo y manejo este cuerpo-nave hasta donde yo quiera. Es una sensación nueva, pero no me siento perdido ya que en el envase estaba toda la información que necesitaba de este mundo. Un poco de arte, muy poco de sabiduría, mucho de dientes y prótesis (asquerosísimo) y, lo más importante, un cuidado especial en el trato con las personas (¿somos todos tan malos en este mundo?).Lo que sí me dio un poco de trabajo fue tragármelo a él y a toda su tristeza, quizás este del lado derecho, pero tengo entendido que es la parte que casi no se usa. No sé de algún lado saque eso también. Casi no tengo tiempo para más, es tarde pero igual espero que hayas tenido un buen día hace unos días. Obviamente que lo habrás disfrutado, ese día se puso ahí para gente como vos.

4 de mayo de 2007

Carta número 11



25 de Octubre
Así nomás de repente y sin prepararme, sin previo aviso, sin siquiera insinuar algo, sin dignarte a decírmelo frente a frente, sin que pueda ver las palabras salir de tus labios, sin que pueda oír las palabras, sin tiempo para reaccionar y para llorar. Me mentiste tanto y ni siquiera golpeaste mi puerta para decírmelo, una llamada por teléfono hubiera sido una crueldad también pero al menos mas digno a la hora de decirme todas esas cosas que escribiste, a la hora de echarme de tu amor.
Tan solo unas preguntas: ¿Por qué me hacés esto? ¿por qué me engañaste de esa forma? ¿por qué me dejás? ¿tan cruel podés ser justo en este momento, en el que no me siento muy bien, en el que estoy muy solo y muy mal?
Ya perdí todo, no me queda nada. Perdí mi trabajo por vos, por desvelarme siempre pensando en vos. Pensando en lo que estarías haciendo mientras yo dormía. Pensaba: ¿con quién estarías? ¿con quién me estará engañando? También por otra parte te defendía: salió tarde de trabajar, tiene sueño y por eso no llama, tal vez lo haga mañana, todo va a estar bien no tengo de que preocuparme. Se me pasaban las horas y a la hora de la verdad dormía (como casi siempre con o sin vos). Dormía y no trabajaba, muchos días estuve así hasta que prescindieron de mis servicios en el trabajo. "Esto no da para mas, Ismael, no es solo por faltar sino que las pocas veces que venís a trabajar se nota que ya hasta perdiste la simpatía por tu trabajo, cosa que siempre te jugó a favor. Lo siento hermano pero te tengo que echar". No los puedo culpar, no debe ser normal que te peleés con el proveedor de trabajo, el odontólogo, porque te manda a hacer una corrección de prótesis.
Ya vez, perdí mi trabajo y por ende mi casa. Vivo nuevamente en casa de mis padres, y ya de por si esto es humillante. Volver a pedirles un techo a esta altura del partido, en el que ya estaba muy bien asentado. No sé que hacer, pero si se que algo tengo que hacer y ya, pronto, ahora.
Estoy tratando de soportar, de aguantar esta fiebre que sube y sube, estos empujones que me están cansando y me quieren a obligar a hacer un desastre, una locura que no soy capaz de describirte con palabras, tan solo con hechos. No sé que hacer con ellos, me están volviendo loco.
Mediante esto solo quiero que sepas una cosa, pase lo que pase siempre te voy a llevar en mi corazón. No habrá dolor que me haga olvidar de vos, este en el lugar que este siempre te voy a recordar por lo que fuiste el día que te conocí (ese tiempo antes de conocerte y el de después, cuando te conocí). No me pidas que te recuerde por lo que sos ahora, seria otra ingratitud inexplicable de tu parte, porque ahora sos un deshecho humano, sos la razón de mi odio que al fin me alcanzo, después muchos intentos, sos el desastre de mi vida, a la que tengo que darle una solución.
Estos próximos días, en uno de ellos, vas a sentir, elevado a la mil, todo el dolor que me hiciste sentir con tus risas engañosas y tus llantos usados para seducir a mi lado susceptible, para atosigarme y hacerme pensar que era yo el errado. Sin saber que estuviste jugando conmigo y con mi forma de querer, de quererte. Todo el amor que te di, mas el que trate de darte, te va a volver otra vez pero en forma de castigo, de crueldad.
Creo que con eso ya esta todo dicho, no tengo nada mas que decirte. Solo un feliz día de los fieles difuntos, al que pronto me unirán, por fin.
Que lástima dejarme así. Que desgracia también.
ISMAEL

20 de abril de 2007

Carta número 8

25 de Junio
Hoy no te escribo porque no merecés tal traición, no puedo ensuciar tu recuerdo con tan poca pasión estrechada en mis manos perdidas que no dicen nada. Te ansío y nada más, no tengo nada más que decir, parece poco pero es mucho, solo que no te vas a enterar porque nada sale de mi. Quizás recibas este papel (quizás porque no me decido a enviártelo), y tal vez te desilusiones al leerlo pero te juro que no puedo y me mata esta situación, y sufro, sufro mucho el no poder escribirte lo que siento, lo que te extraño. Ya sé que hace horas que nos separamos y que mañana o después nos vamos a ver, pero te extraño. Estoy desesperado y ansioso, es tarde (dos de la mañana) y no puedo dormir, intente llamarte unas cien veces pero no me animo, no soy capaz de llamarte a estas horas y desvelarte por una preocupación que en realidad es una exageración, una pavada de mi parte por no poder controlar mis impulsos y por no poder decirte lo que te extraño, lo que te quiero. Tal vez mañana (hoy) vaya a trabajar, esto promete ser bastante largo y ya está amaneciendo, ¡otra vez invierno! Pensarás que estoy loco o que soy un obsesivo por quedarme despierto toda la noche, pero la realidad me dice que no puedo dormir, me acuesto y trato de despejarme para poder dormir, pero mi cabeza empieza a trabajar y a pensar en vos una y otra vez durante horas, hasta que me levanto y camino, tomo algo de la heladera, lo tiro, juego con el gato del vecino y vuelvo a acostarme pensando que ya no te pienso. No es así, ahí estas otra vez llamándome otras horas más, vuelvo a levantarme y prendo el televisor para ver todo y nada a la vez hasta que por fin encuentro algo que no me gusta, obviamente no puedo mirarlo así que conecto la videocasetera y miro “Casablanca” una vez más. Te olvido por un instante pero me pongo triste, saco el casete y ya no intento dormir. Me desayuno algo, siempre pensando en vos, y cuento las horas para verte otra vez. Falta mucho y me desespero.
Hace un rato leí el diario, una mierda de muertos y perdió River, lo quemé. Salí un rato a caminar y terminé otra vez acá, esperando verte. Ya vez, no puedo decirte nada de nada, ¿cómo escribir que estoy loco por vos, cómo demostrar mi locura, que ya empieza a dominarme, por vos? No sé como harán esos que escriben y conquistan a sus mujeres con cada palabra, con cada verso, con cada párrafo, con cada capítulo, con cada historia.
Me acuesto, otra vez, y seguís caminando mis pensamientos, pateando todos mis números, mi tarjeta de crédito, mi trabajo, mis lecturas, mis filosofías. Me consuelo pensando que estás y que andás por ahí, en mi misma ciudad y, lo más consolador, en mi mismo tiempo, como si mi alma hubiera recorrido el infinito para encontrarte. Pienso y siempre es en vos, se me pasa el tiempo pensando en vos, me extingo, me muero pensando en vos, por decirlo de una forma trágica que no me gusta pero el diario me puso así, como si fuera poco pensar tanto en vos también pienso en lo feo como para contrarrestar toda la pasión que siento hacia vos y que no puedo plasmar en esta hoja. No te puedo explicar lo rico que se siente estar a tu lado, acariciarme con tu piel, besarte las manos o mirarte fijo a los ojos (alguien me dijo que es peligroso, que puedo quedar bizco, pero yo navego en tus ojos y no tengo destino subido en ellos), como te decía (si es que algún día te doy este pedazo de papel, si no lo tiro a la basura) me pierdo con vos y lo triste es que se me hace eterna esta noche (mañana) pero cuando estoy con vos es un instante que no logro aprovechar; cada hora es un segundo que se me escapa, cada hora es un segundo que se me va. Como hace el tiempo maldito para acelerarse así en ese momento, que estoy con vos, y detenerse tan fatal en ese instante que no pasa nunca, siempre se estanca en lo peor.
Ya no sé si estoy despierto o estoy durmiendo, hace un rato me llamaron del trabajo y me amenazaron con echarme, trate de explicarles lo que me pasa pero no me entendieron, eso es lo que creo, porque se rieron y me perdonaron porque, según dicen ellos, soy un loco lindo. ¡A la mierda el loco lindo! estoy sufriendo porque me atrapas en mi propia cabeza y no dejas que pueda escribirte nada lindo, nada tierno que refleje lo que te quiero y lo que te extraño. Me asfixio de tanto pensar, para colmo mientras pensaba me di cuenta, hace un rato, que perdí la oportunidad de llamarte cuando vos posiblemente estuvieras levantada, por pensar en vos me pasó. Ahora ya es tarde, estarás trabajando y no encuentro el teléfono de tu trabajo por ningún lado, quizás te regale un celular pero pensándolo mejor no es muy conveniente, suena muy hostigador de mi parte poder encontrarte cada segundo que quiera. Lo mejor que puedo hacer ahora es tratar de dormir.
Lo intenté otra vez pero acá estoy caminando estos renglones otra vez, me tiré en la cama y soñé despierto que soñaba con tus labios, tus besos y tus mordisquitos. Tenés unos labios preciosos, lástima que a veces te los pintas y, aunque me gusta el rojo carmín, a mí me gustan más cuando los tenés natural.
Ya pasó el mediodía, llevo más de doce horas intentando dejar de pensar en vos pero es inútil porque tampoco puedo escribir nada, a parte de estas estupideces, como voy a hacer para mirarte a los ojos, esos que me sacan fuera del mundo, y explicarte que no pude escribirte nada lindo, nada tierno y nada digno de vos, la persona que más quiero en el mundo.
Ya son más de las dos de la tarde, creo que voy a ir hasta tu casa a dejar esta hoja maldita, espero que me perdones y que no te sientas ofendida pero en verdad no me salió nada para vos, tan solo esto que tenés en tus manos.
Como siempre te dejo un beso, acordáte que nos vemos para cenar después que termines de trabajar.
ISMAEL


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Carta número 9

15 de Julio
Otra noche más en soledad, bueno, no tan solo porque está Baglieto y no para de cantar. No me escucha o se hace, solo esta su voz llorando a su niño. Su voz y yo frente a un plato de fideos, con queso y huevos revueltos, listos para ser devorados, pero los rechazo, no porque me falte el hambre. Me asquea tanta soledad, quiero que estés acá para que me diviertas y me abraces, me despeines y me beses. Todo sin compromiso alguno, estoy deseando para mi futuro lo que quiero en mi presente. Soy muchas personas diferentes, una ayer (hace un rato), una hoy (ahora) y otra mañana (dentro de un rato). Yo no recibo nada, el otro bastardo quizás tampoco, pero tiene tiempo para pensar e ilusionarse con que lo vas a besar como besaste a mi yo de ayer y como nunca me besaste a mí. Siempre dicen que mi futuro va a mejorar, pero nunca mi futuro es mi presente. Dejo todo por él y yo nunca soy él, nunca llega y no se digna siquiera a decirme cuando viene, tal vez nunca.
Hoy te puedo decir que puedo estafar al bastardo, si, mi yo presente puede destrozar a mi yo futuro. Es tan sencillo que me tientan las ganas de salir a la calle y matar a alguien, pero no puedo hacerle eso, no puedo o no tengo el valor. Valor que tampoco tuvieron mis yo pasados, ninguno de ellos me jodió la existencia, ninguno de ellos de este segundo hacia atrás, todos fueron muy buenos conmigo.
Tal vez pensarás que soy esquizofrénico o algo así, que tengo dos personalidades pero te equivocás. Tengo múltiples personalidades dentro de mí y todas dan su opinión a cada instante, cada vez que nacen y mueren. Hace una hora una quería ir al cine pero enseguida la detuvo otra que tenía hambre, no se pudieron poner de acuerdo en hacer ambas cosas, así que salí a caminar por decisión de otra, hasta que una de ellas comenzó a ponerse triste e hizo volver a casa a la otra siguiente, después otra llegó a casa y puso a Baglieto en la radio mientras que otras cocinaban un poco para las que después no tendrían hambre. A una se le ocurrió escribirte porque te extrañaba, se pusieron de acuerdo todas y empezaron esta carta. A esta altura pensarás que estoy loco y tal vez tengas razón, pero mirá vos, con tus hermosos ojos, como fueron organizando los temas de esta carta. Empezó la solitaria (que ya es historia) y la termino yo, cansado de tantos suicidios colectivos y hambriento de tanto olor a fideos con queso y huevos revueltos.
Así y todo estoy solo, solo, solo.
ISMAEL

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Carta número 10

9 de Octubre
No sé que pasó la otra noche, la del miércoles cinco, por eso te escribo esta carta, además hace mucho que no nos escribimos. En realidad hace mucho que nada es lo que era, nos olvidamos de todas estas cosas que nos unieron al principio. Ya no me llamás a cada instante en que crees necesitar mi voz y tampoco te aparecés cada vez que necesitás de mis ansias de saciarte por completo. Vivimos a otro ritmo, uno en el cual yo estoy detrás tuyo todo el día y vos parece que ni te inmutas, que no te importo. Lo mío es acelerado, todo el día ir y venir para ver si me queda un resto de segundo en el que pueda chocar con vos, abrazarte, besarte y tomarte en ese insignificante transcurrir de tiempo en el que estás de mal humor porque fui a verte, porque el trabajo se complica y después al otro día todo va a ser un problema. No entiendo que generás con ese ir y venir hacía ningún lado, por lo menos no venís hacia mi que te necesito cada vez que estoy solo. No entiendo porque actuás como si ya no te importo, como si ya no creés en mi, como si ya es otra historia la mía, la que siempre anda a la deriva. Estoy sufriendo. A veces pienso en que voy a hacer sin vos, o mejor dicho en lo que podría hacer si te pierdo. Una locura seguramente, no me animo a imaginar lo que haría si te pierdo, porque soy capaz de cualquier locura. Imaginá lo peor.
Volviendo al otro día, cuando te oí llegar me di cuenta que algo andaba mal. El golpe de la puerta cuando entraste me dijo “sonaste, te va a decir chau”, se me estremeció todo el cuerpo pensando que traerías una cara de amargura, que me dirías algo malo. No fue así, totalmente, pero traías una sonrisa maliciosa que me asustó mucho más. A tu abrazo lo sentí mentiroso e hipócrita, por eso me enojé, no era firme y tu mano no acariciaba mi espalda, ni que decir, tus labios no mojaban mis mejillas, ni que hablar, mucho menos mis labios. Te pregunté que pasaba, si estaba todo bien y no me contestaste. Solo me comentaste algunas cosas de tu trabajo, dándome a entender que todo estaba bien, pero sin ser cien por cien sincera conmigo, es más, creo que ni un cincuenta por ciento de vos ha sido sincero conmigo últimamente. Algo anda mal, lo sé. Me doy cuenta por tu titubeo al hablarme en los últimos días, por el tiempo que te tomabas para venir a verme, para llamarme y más aún para decirme que todavía me querés.
¿Recordás todavía la pregunta que te hice? ¿Recordás? Bien, ahora espero que sepas decirme tu respuesta ya que el otro día no supiste decirme nada, solo reíste como si yo fuera una broma. Te juro que quise matarte, lo podría haber hecho, pero estaba sorprendido con tu risa divertida. No creo que haya sido una risa de puro nervios nomás, hasta las lagrimas se te caían, te divertía muchísimo mi situación, ¿verdad que si?
¿Sabés lo que sentí en ese momento, sabes lo que sufrí? No, no lo creo. Igual todavía no te odio, solo quiero saber que es lo que pasa con vos, Estrella, porque yo te quiero y quiero que estés conmigo mucho tiempo, para siempre.
Quiero que sepas que, pase lo que pase te voy a curar y pase lo que pase vas a ser mía para siempre. Porque ya llevamos mucho tiempo invertido en esto y yo puedo soportarlo hoy, y decir que ya se te va a pasar y que solo soy yo el del problema, que es mi culpa. Lo que no se es lo que dirán mis sucesores, mis yo futuros. Yo no los voy a traicionar, pero ellos quizás se traicionen y se estafen unos con otros, incluyéndote a vos, y los mas cierto es que todo será tu culpa. Por habernos tratado así, por haberte burlado así.
Todavía estás a tiempo, todavía te queda tiempo para ser sincera conmigo, ahora que todavía domino a los otros, y decirme que me querés como la primera vez que nos amamos.
Todavía estas a tiempo de regresar, todavía te quiero.
ISMAEL

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8 de abril de 2007

Carta número 6

3 de Mayo
Hola, recién termino de leerte (no a vos, a tu carta), ya sé que tengo que tener paciencia pero escapa a mi capacidad de contener tanta ansiedad. Tenía tantas ganas de escribirte después de leerte que tuve que echar a un amigo, no quería irse. Decía que no me iba a molestar mientras yo escribía, no alcance a apoyar la birome en la hoja que ya lo tenía ojeando por encima de mis hombros, así que lo eche. Había perdido toda intimidad, es como leer cualquier cosa en el colectivo (menos el diario de acá que es una basura) y sentir un soplido en la nuca de alguien desconocido que lo está leyendo, es molesto no poder leer por culpa de alguno que se auto invitó a leer. Ya ves, es la ansiedad (volviendo al tema). Así que te propongo una fecha, vos estudiála y decime si o no (o si querés cambiarla). El siete de mayo nos encontramos, no sé, en algún café, plaza o lo que se nos ocurra. Pensálo.
No sé si me rechazaron tantas mujeres, nunca las conté ni sé un número aproximado. Sé que me rechazaron las suficientes como para hacer diferencias, para encasillarlas en tres tipos de mujeres. Te dije que me gustaría que vos seas una de las del medio, pero en realidad no espero que ocupes ninguno de esos tres lugares.
De mi trabajo, de mi trabajo te puedo contar que es una cosa monótona y desagradable para el que no lo conoce. La primera vez que sentí el olor del laboratorio casi me descompuse, tampoco es nada agradable tocar los futuros dientes que mucha gente se va a llevar a la boca, en especial los viejos. Todos los días a las nueve, nueve y media llego y todos los días me reprochan que llego tarde y que hay mucho trabajo, que patatín y que patatán. Me cebo unos mates, sin que me importe que todavía me sigan apurando, convido al resto de la esclavitud que no se anima a moverse por culpa del latigazo, siempre me amenazan con echarme pero sé que nunca lo van a hacer, soy el mejor (sin pecar de humilde). Después de eso, y de leer las desgracias ajenas en el desastroso diario, empiezo a trabajar, tipo diez y pico. Me meto en el cuartucho y empiezo a diagramar y confeccionar todo tipo de dentaduras, casi todas iguales solo que hay algunas que no sirven ni para chupar limón (si es que se animan). Toda la mañana y toda la tarde con ruido de tornos, haciendo acá, arreglando allá y empezando por ahí. Siempre y cuando no haya una queja de algún viejo ilegal o de algún odontólogo prepotente. Si hay queja de algún viejo ilegal trato de solucionarle el problema por lo menos por hoy (así no nos denuncian con los odontólogos), igual siempre vuelven, calculo que hasta que se encuentren con la muerte, después de eso ya no les interesará si son dientes reales, de plástico mal echo o si no tienen dientes. Más pesados que los viejos son los odontólogos, más si son viejos, que pagan por un barquito de papel y se quejan como si hubieran comprado un yate lujoso. Llaman por teléfono y son capaces de estar media hora explicando mil veces, todavía no se dan cuenta que lo hacemos como nos resulte más fácil y económico. Se sienten muy catedráticos de la anatomía bucal, una lástima, quizás alguna vez habrán sido personas decentes. Trato de trabajar hasta que termino todo, pero en realidad es hasta que me canso, casi siempre a las cinco de la tarde.
Así que eso es mi día laboral, parece raro pero es un chiste al igual que todo, la mayor proeza es terminar sano mentalmente, no es tanto. Te dejo en paz, por hoy, y espero que vayas pensando en el siete de mayo (espero que de este año). Un beso.
Que bueno sería verte, que malo es esperar.
ISMAEL


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Carta número 7

5 de Mayo
No, no, no, no lo puedo creer, por eso este tartamudeo repetitivo de mi mano. No te puedo describir, ni explicar, la alegría que tengo, ¡faltan tan solo dos días para conocernos! El lugar me parece bastante bien, esta lindo el bar y bastante cerca (como casi todo). Lo que no sé es como vamos a conocernos porque con nuestras descripciones no alcanza, a no ser que yo me vaya con unas dentaduras de acrílico pegadas en mi guardapolvo de trabajo. Lo más fácil es dejar nuestros nombres en la mesa de entrada del bar y que nos ubiquen al ir llegando, otra sería ir haciendo algo escandaloso para así darnos cuenta, Mm., no creo que funcione. Mejor quedamos que el que llega primero deja dicho que el otro está por venir y que lo ubiquen. El que llega ultimo paga los tragos, así incentivamos la puntualidad. A mi me gusta llegar, como muy tarde, a la hora exacta aunque nunca llego mas tarde que diez minutos antes. Lo que me molesta muchísimo es esperar, si para las once y diez de la noche no llegaste, me voy. Igual no creo que me hagas esperar y espero que los tragos corran por mi cuenta.
Tengo tantas ganas de verte, oírte, rozarte, escucharte y todo lo que termine con “te”, ojo eso es muy abarcativo así que no tengo ganas de todo lo que termine así.
Espero por fin encontrarte, tan solo varios puñados de horas separan lo inseparable, es imposible que dure mucho más. Tal vez esta sea la última carta, tal vez, lo importante es que estamos empezando algo distinto y conocido a la vez, algo que nos marcará, espero, para siempre. Te mando un beso.
Que bueno desearte, que malo impacientarme.
ISMAEL

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24 de marzo de 2007

Carta número 5

30 de Abril

Hola, bueno, acá estoy yo otra vez escribiéndote sin poder hacer otra cosa, no sé, quiero verte, conocerte y contarte todas éstas cosas que te escribo. Quiero que escuches mi voz, y que la oigas decirte que te quiere con cada letra, y quiero escuchar la tuya y no la que me invento cada vez que te leo. También quiero verte y examinarte, acariciar tu piel, tu pelo, mirarte a los ojos y creer que tengo suerte, quiero sentir tu boca, ver como se mueve cuando me hables. Parezco muy ansioso, pero no solo lo parezco, sino que estoy ansioso. Todas las noches tardo mil horas en dormirme y no es que me lo impida el pensar en vos, es la ansiedad. Ya gasté tu imagen de tanto soñarte despierto. Pero no tengo figura para soñarte, solo te imagino por el aroma de tus cartas y las formas tus letras, por eso las ordeno y las desacomodo, te dibujo como quiero en ese momento. Armo tu cuerpo con ellas, a tu cabeza la dibujo con una “o”, después la cambio y le pongo una “a” en su lugar, al rato me gusta más una “e” por tener más que ver con vos. Finalmente le dejo la “a”, no sé porque, quizás para que tu última letra sea la primera de mi dibujo imaginario. Tu cuerpo es más sencillo, lo imagino con una “l” (eso es una ele minúscula) pero no me importa que sea una “b” o una “O” mayúscula, tu cuerpo no me importa como sea. Tus brazos y piernas eran unas “ies”, pero no supe que hacer con los puntos, así que deseché esa idea poniendo a una “n” como tus piernas (no quedó bien, pero no importa) y una “u” como tus brazos (así, para arriba, como festejando). Sin querer me salió un significado, adivinálo y te acompañara como siempre te acompaña en todas las noches de tu nombre.
Todavía me intriga mucho todo esto, es la primera vez que tengo una relación así con alguien, e imagino que se acerca algo bueno. Espero que nuestro encuentro sea dentro de poco, aunque puedo seguir esperando un poco más porque la verdad que me gusta leerte y escribirte cosas que nunca dije, digo ni diré. Da menos timidez sacar cosas de la boca y estamparlas en un papel, sin gastar voz y coraje. Es el mejor método para los cobardes, para los que no se animan siquiera a arriesgarse un poquito. Yo tal vez sea uno de estos, a veces, y no por miedo al rechazo sino por miedo al miedo. Me rechazaron muchas veces, pero no son más que las otras, y casi siempre es un momento divertido por las caras que ponen las que no querían hacerme sufrir y me pedían disculpas por no quererme como ellas imaginaban que yo las quería a ellas. Tuve que tragarme mil discursos consoladores por abrir la boca, no quiere decir que no me cayera mal la negativa tan solo que no quería que se justifiquen. Hubo otras que se rieron y hasta me hicieron reír de mi suerte en el fracaso. Estás que se reían eran las mejores para romperte el corazón y luego cubrirlo en una burbuja de amistad, no me amargaban sino que me divertían y quedaban como reinas conmigo. Las peores, son esas que me pusieron de mal humor, son las que no me contestaron nada y me miraron desde arriba con cara de frígidas. Con estas terminaba a los insultos porque una cosa es que te digan “que no, basta” y otra es que te denigren con su inmerecido silencio y sus miradas de desprecio, como si nadie fuera digno de su belleza o su lugar. Tal vez tengan una buena vida en donde nadie las tome en serio y yo las ponga en mi lista de “las peores”, mujeres indeseables, molestas, encantadoras y frígidas. Por eso espero que vos seas de las que me hacen reír, pero sin rechazo, y valga la pena disfrutar un momento para reír y brindar por lo que sea, la victoria, el fracaso o al menos el intento de hacer lo que sea.
No se cuanto llevo escribiéndote, tal vez haya sido demasiada cháchara para una carta a la espera. Desde ya estoy esperando tus párrafos llenos de historia y, sobre todo, con una posible fecha de encuentro. Mañana es un feriado mundial, dedicado al absurdo, que solo sirve para que te tomes un descanso y me escribas. Eso espero. Un beso.
Que bueno es soñarte, que malo es no pensarte.

ISMAEL


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15 de marzo de 2007

Carta número 2

15 de Abril

Tu carta me llegó como un refucilo, rápida e inesperada, porque no sabía si ibas a responderme, menos si lo ibas a hacer tan rápido como lo hiciste. Llegué recién de trabajar, salí temprano porque fuí a buscar cartas al correo y al ver la tuya simplifique todo, dejé cosas sin entregar y mañana se me va a armar una que ni te cuento con los odontólogos y mi jefe.
Me encantó que te haya gustado mi carta, te digo la verdad, pensé que era media insoportable cuando la releí y casi no la mando. La tuya tampoco tiene nada para recriminarle, casi me muero por la taquicardia que me dio cuando abrí el sobre y más aún cuando la comencé a leer, creo que la leí unas diez veces de corrido, terminando y empezando una y otra vez. Veo que tenemos mucho en común, no cuando te definís como hiper archi fanática de boca, eso es lo de menos hasta que lo vuelques en bromas en esos pocos partidos en los que nos ganen. Tenemos en común lo de los viajes, a mi también me encanta viajar y recorrer los lugares menos recorridos por la gente, respirar la paz de la soledad. El verano pasado me fuí, solo con mi mochila en mi espalda, a recorrer el norte del país (Tucumán, Salta, Formosa, Jujuy) y después salte hasta Bolivia, Perú y Ecuador, estuve un mes y medio viajando hasta ahí y tarde dos días en volver, me tomé un avión porque no llegaba y tenía que reemplazar a mi compañero (¡que fea palabra, compañero!) en el laboratorio, casi me quedo en Guayaquil porque me ofrecieron trabajo en un laboratorio de ahí, no quise quedarme. Por un lado pienso que hice bien, acá se paga mucho mejor que allá y por supuesto no te hubiera conocido nunca (de hecho no te conozco), pero por otro lado la gente es otra cosa distinta de lo que es acá. En resumen: fue el mejor viaje que hice jamás, ahora quiero que en tu próxima carta me digas como fue tu verano. Otra cosa que tenemos en común es la libertad de vivir solos, depender de uno mismo.
¿Me pedís los nombres de mis familiares? te pregunto porque no entiendo bien tu pregunta, por las dudas te respondo con el nombre de todos los que nombré en mi carta anterior. Mis hermanos: Joan Manuel y Consuelo (Mi vieja es fanática de Serrat y de telenovelas mexicanas), mi cuñado (No sé si lo nombre) Pablo y mi sobrino, de dos años, Joaquín, mis padres, Gregorio y Georgina y por último mi ex novia (no es familia pero también la nombre) se llama Gabriela. Estos son todos los que están casi siempre cotidianamente conmigo.
De a poco me voy despidiendo y ahora yo espero que me presentes a tu familia en una hoja, eso y todo lo que quieras escribir y preguntarme, claro está. Que no se te ponga tímida la mano, no hay lugar para eso en nuestras cartas porque es el mejor lugar para decir lo que queremos decir, gritar y hacer. Te espero en poco tiempo, transformada, otra vez, en renglones llenos de palabras volando por sobre mi cabeza, girando y girando sin dejar de pensar en todas ellas, con tan imaginativo aroma a compañía desde tan lejos pero tan cerca que nos acariciamos.
Un fuerte abrazo.
ISMAEL

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Carta número 3

21 de Abril
Hola, vamos batiendo récords de tiempo en escribir cartas, si seguimos así vamos a escribir una diaria, me encanta esta última opción.
Por lo que leí en tu carta, la cual devoré ni bien tocó mis dedos, vivías en una familia típica, dos padres y dos hijos, uno menos de los que éramos en mi casa.
Aprovecho para pedirte mil disculpas por haberte preguntado por tus vacaciones del verano pasado, no imaginé que fuera tan trágico, además apenas cruzamos la línea del otoño y todavía debe ser muy pronto para vos. Me siento un poco mal, porque yo cuando escribí mi aventura, te saqué a pasear junto a mi felicidad veraniega por todo el continente, contándote todo y pensando que no era tan fantástica como yo imaginaba. Al lado de la tuya, sin ofenderte, la mía fue el paraíso, nunca pensé que se pudiera pasar tan mal un verano. Te puedo decir que no fue tu culpa, el tipo te engañó con otra y, aunque fue un amor de verano y nada más, eso debe doler muchísimo. No es que tengas mala suerte, como vos decís, con los hombres. A veces no se dan cuenta de lo que tienen enfrente, quizás puede ser que solo te tocaron cretinos que dejan mal parados a los que no somos así. Porque habemos muchos que las tomamos como lo que son, nuestra vida, nuestro aire, nuestra poesía y la razón por la cual nos levantamos cada mañana. Yo te entrego mis palabras y mi respeto, eso nunca te va a faltar y es por el hecho de que sos una mujer, una persona y por lo tanto guardas infinitos sentimientos que dicen quien sos, que es lo que querés y cuanto lo deseas. Seguramente tendrás muchos más sentimientos guardados que me gustarían y que deseo ir conociendo. Siguiendo, pero no tanto, de tema, lo otro que me contás también me parece que tenés toda la razón, el tipo te engañó pero no merecía tan estúpido final, bueno no es el final pero se le parece con tanta postración, casi sin vida. Imagino como debés estar, espero que pueda ayudarte un poquito al menos desde acá, me es difícil, pero igual podés contar conmigo. No quiero quedar como un pesado, así que voy a ir cambiando de tema (cosa que tendría que haber echo hace unos cuantos renglones más arriba, ¿no?)
Tal como me lo pediste, acá te escribo una lista de lo que me pedís, a ver que tal sale.
Me Gusta: Viajar (ya lo sabías), el chocolate, leer libros de Cortázar, cervezas y amigos, levantarme tarde, el verano y el otoño, besar y que me besen, conocer gente, fumar un cigarrillo, cien años de soledad, ganar, tomar té, milanesas con papas fritas, escapar de la rutina, mi familia, mirar una película, leer el diario los domingos, ver a Maradona jugar, los Rollings Stones, soñar, abrazar y que me abracen, RIVER (a vos no, ya sé), el color rojo, el número cinco, hacer el amor, los ravioles de ricota, rayuela, el atardecer, la música clásica, la siesta, el semáforo en amarillo, mis lentes negros, leer a García Márquez, andar en camiones que me levantan de la ruta cada vez que hago dedo, la vida y todos sus momento que valen la pena vivir. Esto, creo, es lo que me gusta, ahora lo más difícil.
No me Gusta: El sonido del despertador por las mañanas (por las tarde tampoco me gusta), no acordarme los sueños, la rutina, que no me escuchen, no ver a mis amigos, mudarme, la palabra “usted”, que me digan lo que tengo que hacer, no poder querer, que me estafen, hablar por teléfono, perder, el invierno, no tener ni un centavo, los gritos (menos el de Munch), boca (que a vos te gusta, justo a vos) y racing, el apio, el pescado, el café, que me abandonen, mis miedos, (que me abandonen mis miedos, también pude ser eso) perderme los momentos (éste momento), esperar para verte por primera vez y tener que ser paciente con eso.
Creo que eso es todo, quizás me olvidé de algo, no lo sé, pero en general eso es todo. Lo del final es verdad, me duele la espera porque soy muy impaciente y me gustaría saber cuando nos vemos. Ya sé, ya sé, tengo que esperar. Bueno, es todo por esta vez, tendré que seguir con mi monotonía. Te mando un beso.

ISMAEL


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Carta número 4

26 de Abril
Hola, es un placer para mis ojos volver a leerte. Como siempre mis manos están temblando de emoción por volver a escribirte a vos. Voy a tratar de bajar la excitación que tienen ellas para que puedas entender lo que dicen después, porque mi cabeza no entiende que las manos necesitan tiempo y dicta más rápido de lo que ellas pueden escribir, ella dicta como si estuviera hablando y por eso me salen garabateadas las palabras. Voy a respirar profundo y a hacerlo de forma más tranquila, con el riesgo de que mis palabras se lean mas aburridas, voy a arriesgarme total no sé si alguna vez fueron divertidas.
Me alegra un montón que te haya gustado mi última carta, no tenés que agradecerme ya sabés que estoy a tu disposición para lo que necesités. Creo que estás necesitando ayuda en este momento, ¡por favor no sufras más!, tampoco te sientas culpable por no haberlo visto ni haberle escrito nunca más. Creo que hacés bien por vos y por él.
Te cambio de tema rapidito así no te acongojás más de lo que lo hacés cada vez que abordas el tema. Que no me guste boca, y que lo escriba con minúscula, no quiere decir que no te vaya a querer a vos, para nada, es imposible tal cosa. Tengo la virtud de no mezclar las cosas, así que no te preocupes si es que lo estás, ceo que va a ser divertido cuando nos conozcamos y juguemos con esas tonterías.
¡Si, es verdad! Odio que me traten de usted, no hay cosa que aborrezca tanto ni que me incomode más. Mil veces discutí con la gente por eso, viejos y viejas que piensan que les falto el respeto al decirles “vos” y no “usted”. También son problemas algunos odontólogos, que sé yo, estamos hablando por teléfono y preguntan algo como por ejemplo “¿usted cree que van a poder solucionar el problema de la prótesis?” me pregunta alguno, “si, seguro, vos dejáme la dentadura que yo la arreglo” le contesto, ahí nomás se le ponen los pelos de punta “¿usted se piensa que esta hablando con un muchachito de su edad?, ¿qué mi experiencia no vale como para que me trates con respeto?, páseme con su jefe”, ahí es donde discuten ellos por un rato y terminan en risas falsas de lambe botas (por mi jefe lo digo) seguida de una receta de reproches. Todo por culpa de esos doctores fracasados, no les dio la cabeza para estudiar medicina y se tiran a estudiar algo que llene apenas el orgullo de la familia. Mecánica dental no es la gran cosa, pero si lo haces es por gusto y no por honor, igual a veces hacemos de odontólogos atendiendo a gente por izquierda, ¡sh! vos no digas nada porque nos cierran el laboratorio.
¿Cómo es eso, que no te gusta tu nombre? Es precioso, quizás te quedó alguna secuela de cuando eras más chica y los pibes se burlaban de tu nombre. Pero no hay más que decir es original y precioso y se podría inventar buenas metáforas con el, podría decir que: quizás seas el sol que alumbre mi corazón cuando desaparezcan mi noches en soledad. No soy muy bueno para eso, ya lo vez pero lo que quiero decir con esto es que es un nombre que inspira cosas en uno, es un brillo que no se extingue. Lo que no inspira nada es mi nombre, debo ser único porque nunca me cruce con un tocayo, de mi también se burlaban cuando era más chico, es así, es una edad macabra que cobra significado con los años. Por eso me hubiera gustado nacer con dieciocho años y con el conocimiento del mundo ya impregnado.
Bueno, llevo mas de hora y media de escribirte y todo por ser prolijo con la letra. Te mando un beso, espero que sigas escribiendo ya que veo buen augurio para nosotros. Espero tenerte pronto.
ISMAEL


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26 de febrero de 2007

Carta nº 1


Carta número 1
8 de Abril



Hola, la verdad estoy un poco sorprendido de que una persona como vos haya respondido mi aviso. Que sé yo, parecés sincera cuando te describís y tus preguntas me dan una idea clara de lo que sos y de lo que querés. Como ya sabés me llamo Ismael, tengo veinticuatro años, mido un metro setenta y cinco, tengo el pelo castaño, tez blanca y ojos color miel (no son tan claros como los tuyos pero también reflejan mucho), vivo solo (alquilo un departamento en el centro, no te voy a decir la dirección porque como vos dijiste esta ciudad es chica y las direcciones se encuentran fácilmente, así que seguiremos un tiempo escribiendo por las casillas del correo argentino), antes de seguir te quiero preguntar una cosa. Vos, ¿Vivís sola o con tu familia? Sigo con lo mío, trabajo como mecánico dental, profesión en la que llevo tres años laburando y me va bastante bien, a diferencia de muchos (muchísimos) que fracasaron por un engaño de mucha plata, bueno, no me voy a meter en este tema porque me pone mal. Tengo dos hermanos, uno de veintiséis y otra de veintidós y un sobrino, hijo de mi hermana. Más en lo personal, me gusta salir de vez en cuando a tomar algo con amigos o ir a ver una buena película al cine, también de vez en cuando me junto a jugar algún partido de fútbol, cosa que cada vez hago menos, soy hincha de River (vos ¿de qué cuadro sos? no es importante pero vale la pena preguntar). Respondiendo a tu pregunta, sí, estuve en pareja con una chica hasta hace unos meses, seis para ser mas exacto, después de dos años y medio de ser novios, terminamos la relación porque nos fuimos desgastando y ya estábamos en una etapa en la cual teníamos que definir las cosas, ella tenía miedo de ser demasiado vieja para una nueva familia (es una semana más grande que yo), así y todo la ruptura no fue una tragedia, fue triste, eso si. Abandonamos el noviazgo con besos y abrazos. Al principio fue muy doloroso para ella, me llamaba y lloraba todos los días. Yo la extrañé un poco al principio, después lo fui superando y recuperando la vida de soltero (a la que todavía no termino de acostumbrarme). Ella no sé si pudo soportarlo, (no soy narcisista pero es verdad, fue así) hace un mes que vive en Rosario con algunos familiares. Lo que mas lamento es no saber si la quise alguna vez o si solo estaba acostumbrado a estar con ella, no sé.
Bueno, creo que voy terminando mi novela, titulada “Mi Vida”, porque ya debes estar aburrida y con ganas de no escribirme nunca más. Creo que ya te conté muchísimo sobre mi, más de lo que debía, tal vez sea bueno decirte que cuando empiezo a escribir no paro hasta que me duele el brazo, cosa que ya está sucediendo. Espero seguir recibiéndote en forma de carta y con muchas cosas para decir y para leer.
Un beso, te espero pronto.
ISMAEL

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20 de marzo de 2006

Carta a Anémona

Acá subo una carta que escribí hace unos años porque si pero después la incluí en "Incoherencia", en la misma hay un dejo de nostalgia (para vos Fiore) y deseo de lo prohíbido, por ahí en estos días subo algo que no esté en prosa y que también tenga que ver con dichos sentimientos, sino es así, paciencia, ya me lloveran ganas de sentir nostalgia.

Capítulo 25

Carta a Anémona


Buenos Aires 22 de Mayo de 1982

Querida Ángela

¿Cómo estas?. Hace mucho tiempo que no te escribo, desde que íbamos a la escuela, y si lo hago esta vez no es por ninguna ocasión especial. Solo me acorde de vos y automáticamente comencé a escribir, me es difícil ya que me tiemblan las manos (te fijaste que rara me salen las palabras, que movidas, como con frío) de la ansiedad y del miedo. Miedo igual al que convive noche y día conmigo, se niega a abandonarme desde que llegue a esta ciudad en busca de un futuro que me obligaron a encontrar, ¿dónde estará?. Dijeron que era por mi bien, para sacarme las ideas locas de mi cabeza, pero no me hace ningún bien, nadie me acompaña ni me ayuda y si pueden te abandonan. No es como en el pueblo, donde todos te conocen y te ayudan, acá apenas pude conseguir trabajo sirviendo café doce horas por día.
Es muy fea la ciudad, es muy sucia y hace mucho frío aun sin haber llegado al invierno (no me quiero imaginar cuando llegue) voy a tener que comprarme mucho abrigo, lo que traje no sirve de mucho, si es que me alcanza primero la plata para el alquiler, con lo caro que es.
Cómo extraño estar ahí junto a esa gente que me saludaba todos los días, todas las veces que me veían, contame, ¿siguen saludándote?. Y extraño caminar por la plaza llena de árboles semi pelados, ¿están así? ¿el otoño llovió de hojas este año también?. ¡Que lindo es mi pueblo!. Quisiera estar ahí para volver a trabajar en la administración del campo de papá o ayudando a mamá, ¿cómo están? ¿se olvidaron de mi?. Y ¿mis hermanos? ¿quién los lleva a la escuela?. Perdona que te llene así de preguntas es que los extraño tanto a todos, y me es imposible no recordarlos y no llorar hasta casi convulsionarme, si me cuesta seguir escribiendo. Pero sigo, porque se que te debe estar matando la curiosidad, tanto como a mi, porque quiero que me escribas y me cuentes todo
Espero que puedas leerme antes que tu papá encuentre la carta. No quiero que te pegue otra vez como el día en que nos descubrió debajo de los arbustos. Es tan feo y tan lindo cada vez que me acuerdo de ese día, tan feo por tu papá y tan lindo porque te bese por primera vez. Lo pude haber hecho antes, pero no sabia como ibas a reaccionar. De haber sabido que me amabas, tanto como yo a vos, no hubiera malgastado el tiempo en esperar una oportunidad. Pero que iba a hacer, eras mi mejor y mi única amiga, en la que más podía confiar y lo hice tarde, en un beso eterno. Si pudieras sentir mis labios ahora, todavía están tibios por tus besos, mi boca todavía se emociona cuando recuerda el gusto de tu saliva y mis sueños jamás olvidaran tus ojos clavándose en los míos.
Pensar que sos y fuiste la primer mujer en mi corta vida y me duele saber que no sos la última. Te debo tanto y tantas noches con mil estrellas y otras tantas lunas por el campo rubio como tu pelo, que me dan ganas de volver. Pero no puedo, me matarían y a vos también, si se enteran.
Puedo esperar, si vos también podes esperarme, algún día te voy a amar de verdad y construiremos nuestro refugio, pero no en el campo que nos conoció ayer. Vamos a ir a buscar el mar, dicen que es hermoso, tan lleno de cielo y algas, con arena tan fina y suave, imagino, como tu piel. Al mar donde las olas, me contaron, te abanican tanto que por las noches en los sueños siguen hamacándote y despeinándote con la brisa llena de sal. Pienso en todo ese paraíso, que se me hace tan artificial, y no puedo quitarme la ilusión de perder algún día la soledad que me tortura. Por ahora solo me dedico a acostumbrarme y a soportarla, a esta tregua con la felicidad, con todo su dolor.
Ya estoy terminando, ya me esta llegando mi turno y hay que servir café. Tal vez hoy ya no hace tanto frío, pero solo hoy te puedo escribir.
Te mando un beso enorme y muchas caricias, no olvides que te quiero y que te extraño.

Alicia

PD: Dale saludos a mis hermanos y por favor podrías decirles que estoy feliz. No los hagas llorar diciendo que estoy sola y triste.

Donde andás?