El presente blog que viene abajo no tiene nada que no haya en otros blogs literarios, simplemente retomo eso que le dio de comer a tantos otros escritores fracasados, hablar de las mujeres que no consiguen o de las otras, las que se fueron. Como capitán, que huye, en franca retirada de las relaciones, me permito contar secretos de diván, escabrosos relatos de cama y de hoteles para que sucumban de pavor esas otras desconocidas que supieron ser garabato de mi muñeca, bueno, no son todas las que yo hubiera querido así que voy evitar nombrarlas para que no quede en evidencia mi falla. Pero no sólo de mujeres vivimos, así que también hay otros temas y otros formatos, tenemos cortometrajes, tenemos novelas, tenemos cuentos, bueno, cuentos no, chinos tampoco, pero hay intersecciones y cartas, fotografías re contra artísticas y otras en la que sólo aparece mi cara. Bueno, el resto del blog es mejor que el prólogo, no lo prometo pero créame.

2 de diciembre de 2008

Promesa moribunda


Moribunda,
en su cama prolijamente armada,
así me miró por ultima vez,
con sus pupilas agradecidas
a aquella promesa olvidada
que supe prometerle
en un engaño
por atraerla a mi cama,
promesa
que supe cumplir
sin darme cuenta,
enamorado o no, cumplí,
porque ella moría
y el dolor de abandonarla no hubiera estado a la altura de su muerte,
por eso la amé,
para que marche
con la tristeza
de saber
que perdía una gran demostración de amor.

25 de noviembre de 2008

Pareciera, por suerte


Pareciera faltarte algo,
en tu nombre,
por suerte.

Me cuenta, entre sueños,
lo que siente
cada vez que está a tu lado,
las palabras le faltan,
los chistes no explotan
y se le arremangan los músculos
dejando a simple vista la carne,
y de entre ella su corazón.

Pareciera faltarte algo,
esa letra que confunde,
por suerte.

Me dice, cuando despierta,
que caminó con vos
en medio de la noche,
sintiéndote brillar
con la gracia permitida
para encandecer
y cegar,
para pensar
que sentís
igual que él,
con los mismos miedos.

El escribidor no escribe,
no sabe hacerlo
cuando le suceden estas cosas,
le recuerdan muchas otras,
quizás por eso,
sus dedos se tensan
y dan lugar a su boca.

Pareciera faltarte algo,
él no sabe que es,
por suerte.

16 de noviembre de 2008

En Vos


En vos, tu nombre,
tus ojos,
tu palidez
quemada,
en vos, tu rimel,
tus labios,
tu bostezo
riendo de madrugada,
vestida,
radiante como sos,
en vos
está la razón,
la rima perdida
de ese ritmo
que desvía mi atención,
en vos
está el paso tropezado
del tiempo
que avanza lentamente
con la sangre coagulada,
en vos
la sombra sin sol,
las montañas sin mar
y los finales de juegos
que con satisfacción comenzaría.

En vos
ambiciono encontrar
lo que ya no busco.

Dirigir la vida,
toda simpleza cuando no es celuloide,
con sorpresas
y personajes que no caben en escena,
aparecen, como vos,
para hacer de esto
un punto de giro,
una tensión que cede sin razón,
que no se resuelve,
resultando un final abierto.

Que la vida se edite como quiera,
lo nuestro,
aunque parezca real,
es otra ficción
que ruega,
pide
y cruza los dedos
para que alguien
se olvide de escribir
un
FIN

31 de octubre de 2008

Aterrizajes lunares


Que aburrido son los aterrizajes lunares
cuando uno orbita mucho tiempo en el espacio,
la cama es siempre la misma
pero que distinta tan temprano,
que vacía y desprolija
a esas horas en la que nunca se ocupa.
Algo lleva a ese descender,
una razón inexplicable,
necesidad inteligente de estar en soledad
exhalando todo,
charlando con uno mismo
que no quiere oírse,
siempre antes de cerrar esos ojos,
que miraban sin ver
y
hablaban hasta el cansancio
en esos puntos negros que,
permiten viajar
entre esas estrellas
que se inventan,
y
resurgen en un pequeño big bang,
esperando un universo al despertar,
algo que nos permita alunizar
en esas pocas lunas
extintas,
que desean
algún asteroide.

Ser ese principito
que mira ese sombrero,
ese elefante dentro de una boa,
eterno naif que comprende a su manera.

Aterrizar por fin, crecer al dormir
para ser nada
en esa búsqueda metafísica,
mapas inexistentes
que ansían ser cartografiados,
guía en un próximo viaje,
donde se duerme acompañado
y se sufre al despertar,
no sabiendo nada,
nada relacionado con alunizar.

Una razón es más que suficiente,
me aferraría a ella
me dirigiría con eterno placer
si supiera que es el último viaje,
el definitivo,
el del recorrido atroz por esos paisajes
que cambiarán
al ser doble los pares de pupilas
que
observan
planifican
concretan,
por fin,
lo que antes parecía un viaje absurdo.

21 de octubre de 2008

Ojo de Pez




Un soplo de locura,
amor
que se cae,
que se levanta,
al tiempo
y todo vuelve a suceder.
Todo tambalea sucesivamente,
ella espera,
en una eterna desesperación,
el escribidor solo puede hacer eso,
lo que su nombre designa,
de otra forma sólo sería una molestia
en medio de su caos,
el de ella,
que lo transforma,
haciéndolo pensar.
Eterno pensador,
irónico surrealista
que muere en un sueño real
y vive la realidad como si fuera un sueño,
pesadillas
una y otra vez.
Ella parece llorar,
como si llorara ebria,
vista a un kilómetro a través de un cristal
que no es más que un espejo,
reflejándose a si mismo, hace unos años.
Se preguntaran que hacer,
y lo harán eternamente
mientras todo lo vean,
mientras no actúen
y todo siga así,
confundiendo la sencillez
de un movimiento tan arduo,
el prisma quema
observando el fuego
a esa distancia,
sin convenir alejarse,
si de cerca apenas incinera,
quizás nada.
No es prudente,
pero al menos se podrá disfrutar
sin tener que sostener
esas,
eternas mentiras
que solo insinúan una verdad,
esa,
que el escribidor
envuelve en su ojo de pez.

14 de octubre de 2008

golpes certeros


El presagia que algo presiente
agudiza hasta el cansancio
sus sentidos,
sus reflejos
dormidos
quieren mejorar,
pero no es buen boxeador.

Aquellos golpes son certeros
y ella sólo le habla
en ese idioma que nunca se comprende.

Ponte en guardia,
Escribidor lento,
que sobran palabras
y faltan golpes
en estos últimos siete segundos.

Como en un sueño,
como en esa pelea que no se puede ganar,
todo lo que sirve es perder,
ante esas palabras
impecablemente asestadas.

Él, derrotado,
cae,
sin esperar
que cuente hasta diez.

Ella, precisa, certera, matemática,
no concede revancha,
no vale la pena.
Por eso, vomita golpes,
al vacío,
a esa imagen que devuelve el espejo
antes de estallar,
sin vendas que lo cubran
las suturas
no dejan de sangrar.

Los incisivos
desvían,
los molares
caen,
el pómulo vuelve a hinchar
cuando el párpado duele.

Las cuerdas lo maniatan sin dejarlo caer,
que mas da,
perder en el asalto que sea,
al concluir sólo será derrota,
otra mas.

El combate, un tramite,
una pérdida de tiempo,
fortuna de médicos
y psicólogos,
sanando para volver a destrozar,
quizás
convenga cambiar de deporte.
Correr,
correr sin mirar atrás,
como antes,
siempre.

30 de septiembre de 2008

revés mandibular


Se extrañará a si mismo

cuando piensa de nuevo

en Ella,

justo

que Ella,

sin saberlo,

lo admira.

Aseveró Ella,

en esta línea sin tiempo,

imaginándolo

cada vez que se sentará a escribir,

Escribidor

sapiente,

sutil

Ella,

lo observó

convertido en prosa,

silente

Ella,

en alguna escapada,

en secreto,

ruidoso silencio,

dentro de si misma.

El Escribidor ansía,

relamió el pensamiento pensado,

esperando que ese momento sucedió,

otra vez.

Sabrá que no es pronto,

que sea jamás,

sólo será pasado.

Vale la pena,

Esperarador desesperado,

un revés mandibular

para poner otra mejilla, más.

Inclinarse,

juntar los dientes

de la mordida atemporal.

Buscará, perenne,

una revancha,

desafiando la dicha,

oponiéndose ruidosamente

a quien sabe que cosas,

El Escribidor desconocerá

pero tiene certezas que no expresó.

Perdió todas y cada una

de las oportunidades,

encrucijadas,

perderá más

y eso lo reconfortó.

Placer extraño,

no saber

como volver atrás,

volviendo,

cíclicamente

todas las noches, casi.

Arremetió contra si mismo

pensando que comparte la extrañeza,

sólo eso quedó.

Fue su culpa no saber

que no será bueno

volver al tiempo

en el que se creerá feliz.

Placer, placer, placer,

toda la culpa del ayer

es sólo para él.

22 de septiembre de 2008

automatismo


Comedias,
no querer
ninguna otra cosa
ni jazz, ni blues,
solo oír.
reír,
sin sentido,
llorar
porque si.

No pensar,
salir airoso,
ganar el día
haciendo nada.

Seguir adelante,
a los tumbos,
quedarse anulado,
bloqueado,
no sentir obligación de escribir,
ese día, hoy.

Dormir cuarenta horas
y no despertar,
leer solo recetas médicas,
pasar de largo en los semáforos,
tirar una piña
del otro lado del espejo,
y ver que pasa.

Comer, fumar, tomar
sin perder los sentidos,
mareado
despertar en donde durmió,
sin sorpresas,
ni comisarías,
no ser
ni victima ni victimario
en la página de policiales,
no ser
ni genio ni fracaso en espectáculos,
hacer una fogata con ello.

Hervir la comida,
olvidarse de comer,
comer
martirio eterno
si no fuera por morir.

Automatismo,
de dedos índices,
no esperan réplicas
ni replican comentarios.

No extrañarte, ni que lo hagas,
soñar más de siete segundos
y que quepa mi vida en ellos.

Catarsis del film, sin hojas.

Hablar mas de lo que se escucha,
que otros escuchen
lo que no quiero decirles,
emo., flog,
hippie, punk,
siglo 20,
siglo 21,
Irak, Venezuela,
triple crimen,
Hollywood si,
nacional no,
críticos desde el sillón de living.

Perder la cordura,
gastarla a palos
y hacer una marcha
por sus derechos.

Bronca que amaina
sólo
cuando se detecta
que se estuvo peor.

Luces, flashes
y créditos finales.

18 de septiembre de 2008

Trascender


Escribidor que deambula
por la noche insomne
que bosteza en un fastidioso recordar,
pensando olvidar y dormir,
dormirse
de una vez.

Pero ella,

su Moby Dick

su fantasma

su juicio final

su piedra en el zapato,

aparece
una y otra vez.
y quiere darle vida
asesinándolo
una y otra vez.

No parece importarle,
porque él es Aquiles
viviendo el presente,
pero solo para trascender
y así,
poder morir
existiendo por siempre.
boca a boca,
y regresar una y otra vez
queriendo volver
para ver,
otra vez,
el día que la conoció, y
recordarla,
más aún,
en esa borrachera
de pupilas dilatadas.

Está sonando una melodía
que anuncia el fin,
el último párrafo de su vida,
y Él,
Él no lo sabe.

9 de septiembre de 2008

Escribidor tardío

Tarde, siempre,

refleja las imágenes

de lo que ya sucedió,

siempre después,

de pensar en eso,

que ya sobrevino,

ya pasó.

El escribidor se golpea la frente,

mientras pedalea,

hacia atrás,

agitando sus neuronas,

arduo trabajo,

austero.

Recuerda,

por fin,

sin saber de fechas exactas,

todo es un estimativo.

Un tal vez,

que exaspera,

estima

cerca de otra fecha,

sospecha que,

quizás,

fuera invierno.

Dudas, que vuelven loco

hasta al mas pacífico de los escucha,

que presta su oído,

en un vaso de cerveza

por la causa olvidada,

pidiéndole,

“de una vez escribidor!”

Ya no le importa la fecha,

pero cree y recita

“dos años”,

quizás mas,

los que tardó

en volver a esos labios,

cerca de esos lunares,

“otra vez”,

dándose cuenta al tercero,

en el que descubrió después de mil noches,

y,

luego de amanecer en solitaria compañía,

con esas palabras textuales,

“puedo vivir sin Ella,

pero lo que no puedo

es vivir con Alguien que no sea Ella”

maravilloso escribidor!

No sólo hizo tan gigante descubrimiento,

a pesar de él,

muy a pesar de él,

sino que,

logró comprender que su destino

se escribe

de principio a fin

con la palabra

Soledad.

Hizo pública sus palabras,

luego,

quizás,

se fue,

dicen,

a buscar imposibles,

para,

en una de esas,

inventar,

algo que se acompañe con esa,

con esa absurda palabra.



Donde andás?