Los recuerdos,
desde la
casualidad
de recoger tus cosas abandonadas
saber, por fin,
que ya no estás.
Las luces cambian,
el sol abandona toda lucha
cuando te entregas al verano.
No se soporta el estar allá,
lejos,
aquí, a mi lado, te alejas más.
El recuerdo del imborrable
desaparece una noche,
deambula en los sueños,
otros despechados
que se alimentan de noche eternas
durmiendo en sollozos
pidiendo regreso aunque no lo valga.
Asesina, la mañana,
promete
oscurecer con más luz,
más sol,
menos,
menos vos,
te fuiste con el frío.




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