El presente blog que viene abajo no tiene nada que no haya en otros blogs literarios, simplemente retomo eso que le dio de comer a tantos otros escritores fracasados, hablar de las mujeres que no consiguen o de las otras, las que se fueron. Como capitán, que huye, en franca retirada de las relaciones, me permito contar secretos de diván, escabrosos relatos de cama y de hoteles para que sucumban de pavor esas otras desconocidas que supieron ser garabato de mi muñeca, bueno, no son todas las que yo hubiera querido así que voy evitar nombrarlas para que no quede en evidencia mi falla. Pero no sólo de mujeres vivimos, así que también hay otros temas y otros formatos, tenemos cortometrajes, tenemos novelas, tenemos cuentos, bueno, cuentos no, chinos tampoco, pero hay intersecciones y cartas, fotografías re contra artísticas y otras en la que sólo aparece mi cara. Bueno, el resto del blog es mejor que el prólogo, no lo prometo pero créame.

8 de abril de 2007

Intersección decimoséptima



No digas esas palabras
por favor, no hables eso.
Que hace mal.
No claves tu mirada
de esa forma, no me mires así.
Que hace mal.
No roces mis manos
con las tuyas, no con ternura.
Que hace mal.
No despeines mi cabeza
con tanta pasión, no lo hagas.
Que hace mal.
No beses los labios
queriendo querer, ayudáme.
Que hace mal.
No ames que no es amor,
sin respuesta, comprendé.
Que hace mal.
No recuerdes mi negación
ni la forma de hacerlo, seguro.
Que hace mal.
No es que no te quiera
sino que la quiero más, a ella
Que hace mal.

No hables,
no mires,
no roces,
no beses,
no recuerdes
y
no ames.
Que hace mal.

Capítulo 17

Nada duele tanto como el dolor de orgullo, es antiestético sentirse usado. Sobre todo en una situación así, en donde no hay nada en juego, en donde no hay nada que perder. Pero igual hay un dejo de bronca, por no ser avisado, por no enterarse y por no adivinar todo ni siquiera al final de la triste y eficaz realidad.
El enfado se disimula muy bien detrás de la cara sonriente, es bien sabido que hay una gran anécdota, un buen chiste transformado en historia cuando hay buenos argumentos y decorativos elementos agregados a la historia a contar. Con el tiempo todo va a parecer gracioso, porque es como si nunca le hubiera pasado a uno, sino que le ocurrió a otro elemento, a otro ser, que se parece tanto al narrador, que alguna vez fue entristecido.
El tiempo es un buen medicamento que trata, y a veces lo logra, curar las heridas de ayer, hoy. Es un remedio, por suerte, sin patentar y eficaz a largo plazo. Pero eso pasó hoy, hace un rato, recién, ahora, y falta mucho para que sea mañana, pasado mañana, dentro de tres días, cuatro días, una semana, dos semanas, un mes, dos meses, un año o dos. Todavía se puede recordar con melancolía y tristeza, y hasta con un poco envidia por ese momento vivido por el otro yo, ese que tuvo el tiempo presente y feliz en sus manos. Que distinto se es en cada momento, en cada tiempo, con opiniones y sentimientos distintos en cada momento. Que buen negocio el amarse y el divorciarse, el volver y repetir una tras otras las cosas. El equivocarse y arrepentirse, el perdonar y no ser perdonado o viceversa. Por eso debe ser que no hay dos individuos iguales y únicos, porque se es distinto de uno mismo, ni siquiera una persona es semejante a si mismo. Y todo por el tiempo que nos cambia, que nos obliga a diferenciarnos una y otra vez. La gente se conoce, o cree conocerse, hasta que en un momento, sorpresa, se da cuenta que no conoce nada del otro, o lo que conoce no existe más. Ahí empiezan los problemas y las soluciones que siempre son iguales al alejamiento y a la búsqueda de la persona que obtuvo el carácter, la simpatía y la voz ronca del otro en otro tiempo, hoy. Pero se dan cuenta que es imposible en un mundo tan grande, no por el tamaño sino por la cantidad de seres que hay, y se conforman con un ideal desidealizado. Totalmente distinto a la búsqueda, pero que por lo menos lo quiere.
Es un buen comienzo el darse cuenta a tiempo que todo es un chiste malo y sin sentido. Pero que más le puede pedir jorgito a la vida, pasó un buen momento abrazado y queriendo con pasión a una mujer. Todo esto sin depositar un solo peso por caja. Él lo sabe y por eso se sonríe por sobre su tristeza desdibujada. Ella no lo quiere ver mas y lo dejó que vaya caminando por la calle oscura, iluminada por el placer.
Se había vestido tan rápido como pudo escapar de ese incomodo silencio, de ese incomodo momento, dejando a jorgito acostado entre la hierba, mudo y mirando las estrellas que parecían caer sobre su cabeza. Se quedo ahí tirado sin decir una sola palabra, no es muy inteligente pero supo quedarse quieto sin decir una palabra mientras ella se iba bajo la luna. La había dejado ir mientras se quedaba en silencio, llorando sin gemidos que lo avergüencen. Las lágrimas brotaban de a millones, las suficientes como para apagar el incendio emocional que había en él.
Ahora camina dejando pasar el tiempo, dejando secar el llanto y tratando de sacar lo bueno a todo esto. Le es muy difícil y no lo hace por él, sino por sus amigos. Piensa que seria injusto caerle a sus amigos con sus tristezas y arruinarles las vacaciones con su llanto. Además debe mantener el personaje público que se inventó, el del bufón que divierte sin demostrar sus pobres sentimientos. Su personaje trabaja en comedias, no acepta papeles en tragedias ni aunque se levante Shakespeare de su tumba y le ofrezca personificar a Romeo. Una sonrisa comienza a dibujársele en su cara, se enteró que aún es temprano, que seguro se junta con los chicos a tomar algo (demasiado) y que se va a divertir tratando de olvidar lo que ya es una risa que nace de una divertida carcajada. La ilusión vuelve a cero y con ganas de sumar puntos dirigiendo el camino hacia su casa. Camina y ve una figura conocida a lo lejos, se da cuenta que es Rodrigo. Grita y lo llama por su nombre, pero él no lo escucha. Lo ve que va con la cabeza gacha y sin muchas ganas, pero igual le sigue gritando aunque sabe que no lo va a escuchar. Lo sigue y ve que se detiene en una casa, golpea y entra. Es la casa de Juan Pablo, Jorge tuerce su rumbo hacia ahí, pero se da cuenta que esta enojado con el dueño de casa y se detiene. Vuelve sobre sus pasos y recorre el pueblo un par de veces, cruza a José y al sueco en el Renault 12 gris, les grita pero tampoco lo escuchan. La soledad lo obliga a ir a lo de Juan Pablo y perdonarlo.

Continúa en Intersección Décimoséptima (Click acá)

Crónica I

Sol, playa y un drama pasional

A las dieciocho horas del día de ayer se produjo una terrible tragedia en las playas de nuestra localidad. Un joven, de unos veinticinco años, aparentemente se habría dejado caer de cabeza desde aproximadamente dos metros de altura sufriendo politraumatismos en varias parte de su cuerpo, en especial en la cabeza, en el cuello y en la columna vertebral. Esto llama la atención de los investigadores ya que la víctima, aparentemente, no intentó cubrirse con las manos en lo que hubiera sido un acto reflejo involuntario. Su estado es reservado y según los voceros de la guardia del hospital “hay pocas posibilidades de que vuelva a caminar ya que la lesión es irrecuperable”.
Según testigos, que pudieron observar esta rara escena, el joven habría estado discutiendo con una joven, aparentemente su pareja hasta hace unos escasos días, y ante la negativa de ella por volver con él decidió tirarse de cabeza desde la pequeña rambla ubicada al lado del parador al que acuden los adolescentes una vez terminadas las horas de calor y playa. El joven se encontraba también con varios amigos suyos, que habían elegido estas playas para veranear, los cuales no podían entender esta confusa situación y se tomaban la cabeza mientras se preguntaban unos a otros el por que de esta historia.
Continuaremos obteniendo datos sobre este curioso drama, que tiñó de gris el soleado verano de nuestras playas, y seguiremos la evolución del joven, así como sus datos, para volcarlas en nuestras próximas ediciones.

Continúa en Intersección Décimoctava (Click acá)

Crónica II

De amor, de cartas y desapariciones

Los investigadores siguen sin dar con el paradero de la joven Estrella, quien se encuentra desaparecida desde hace un mes. El principal sospechoso es su novio Ismael, quien fuera detenido hace varias semanas y del que nadie sabe en que departamento, policial o militar, se halla alojado.
Los efectivos, preocupados por resolver este extraño caso, dicen que ya perdieron toda esperanza de encontrarla con vida y que de ser así “ella no se encuentra en este país”. En caso de encontrar algún indicio de que ella halla sido asesinada, el principal y único sospechoso sigue siendo su novio. Ya que en la casa en donde vivía la joven se encontró una cantidad de cartas que él le escribía y en las cuales, a parte de declararle su amor en varias de ellas, también habían, según se nos indico, amenazas poco detalladas y que hacen dudar de la capacidad mental del muchacho, ya que siguió escribiéndole cartas aun después de que ella se encontrara desaparecida. “Estas cartas tienen que demostrar algo, hay algunas que se pueden leer como cualquier otra carta, pero hay otras que no tienen un hilo conductor. Saltan de tema a tema y se hacen imposibles de entender. Bien podría ser un código que manejaran ellos o bien se trata de falta de capacidad mental del individuo” – dijo un investigador, el cual prefirió permanecer en el anonimato – “en las que creemos que hay amenazas, hay una que esta sin firmar, pero luego de un estudio de la caligrafía se constató que fueron escritas por las misma persona... las cartas que fueron escrita hacia la joven después de que esta desapareció pueden significar varias cosas: el muchacho no tiene idea de lo sucedido con la joven, cosa que dudamos, no esta bien mentalmente o lo hace para despistarnos... en lo personal no creo que se avance mucho mas en este caso, si el joven no confiesa habrá que esperar que aparezca la joven, viva o muerta, y después ver como seguimos con todo esto... no sabría decirle donde se encuentra el joven y tampoco cuando será liberado, recuerde que son tiempos difíciles para nuestro país por lo que habrá que tener paciencia y esperar.”


Continúa en Capítulo 18 (Click acá)

Capítulo 18

- ¿Y sueco, terminaste de bañarte? – Preguntó José.
- No, todavía no.
- ¿Cuánto te falta?
- Terminar de leer este cómics y después meterme en la ducha.
- ¿Qué? ¿todavía no estas en el baño dándote un duchazo?, dale loco que quiero ir a dar una vuelta por el pueblo.
- Y andá, ¿para qué me necesitás a mí?
- Es que quiero ir en el auto. Dale bañáte y apuráte sueco.
- Entonces ni me baño, voy así nomás si estas tan apurado. Total desde arriba del auto no me ve nadie.
- No, no, no. Tenés un olor insoportable, me muero asfixiado si estoy un segundo al lado tuyo y adentro del auto peor.
- Hablando de eso, del auto, a ver si pones unos pesos para la nafta, que siempre pongo yo plata y nadie me ayuda. Total yo manejo y los llevo a todos a donde quieran...
- Si, te doy unos pesos, pero calláte y anda a bañarte. Por favor – Le interrumpió José, ya un poco cansado de esa estúpida charla.
- Esta bien, no te enojes, ahí voy. ¿Hay alguna toalla seca y limpia?
- Si, ahora te llevo una. Pegá un grito cuando la necesites.

Prendió la radio y se puso a leer el cómics que había estado leyendo el sueco. Muy aburrido pensó, no puede creer que no reconozcan al superhéroe con un peinado distinto y sin los lentes, es muy obvia la falta de imaginación. Tiró la revista por ahí y se encontró aburrido y sin nada que hacer. Intentó hacer un castillo con cartas españolas, pero no superó el segundo piso. Intentó de nuevo, pero lo asusto el grito del sueco desde el baño pidiendo la toalla, y el castillo de ilusiones se desmoronó sobre la mesa plegable.
Le alcanzó la toalla al sueco y esperó a que este saliera del baño, cuando salió lo observó fijamente. Está limpio, eso si, tiene una remera un poco escandalosa de esas que se lleva a la bailanta cuando sale con jorgito. Pero lo que le parece gracioso hasta el punto de querer gritarle al sueco que es un idiota que no se puede vestir así y que le da vergüenza ajena tener que salir con él a cuesta, son los pantalones agujerados estilo rockero frustrado de la década de los ochenta que luego se dedicó al pop.
- Sueco ¿esos pantalones son tuyos? – Preguntó tímidamente y sin tratar de ofenderlo, todavía.
- Aja, son míos. ¿¡Viste que bien que queda con esta remerita!?
- Pero vos lo único que tenés de sueco es el apellido. Si te viera el viejo Ericsson se muere otra vez. No seas payaso y cámbiatelos.
- Pero ¿qué te pasa con mis pantalones?. Además no te metas con el abuelo, seguro que a él le hubiesen gustado.
- ¿No te das cuenta que esos pantalones son una asco?. A ver mostráme, ¡son nuevos!. ¡Rompiste unos pantalones nuevos, animal!
- Y si, no los venden así. ¿Qué querías que hiciera?. Además basta de criticarme todo. Dejáme en paz, a vos nunca te cae nada bien.
- Esta bien, vamos. Pero que te quede bien en claro que sos un idiota. Todavía no entiendo como te puede seguir una mujer a vos.
- No te das cuenta que soy lindo, y eso a las chicas les gusta.
- Dale, dale, vamos que ya son muchas estupideces juntas. Andá y arrancá el auto, que yo cierro todo acá.
Salieron de la casa, se subieron al Renault 12 y salieron a dar unas vueltas por el pequeño pueblo sin ver nada interesante.
- No pasa nada hoy José. Me parece que vamos a tener que volver a casa.
- ¿Estás loco vos?. Pega una vuelta por ahí y pasemos por el bar, por ahí hay alguien.
- Bueno pero antes vamos a cargar un poco de nafta, que vas a pagar vos, así que vamos a la estación de servicio. Mirá ¿ese no es jorgito, el que esta en la esquina?
- Si, es. Vos hacé como que no lo viste, ya molestó demasiado hoy.
- ¡Que mal amigo que sos, che!
- Mirá, mirá, mirá. – Lo interrumpió. – Esas dos chicas. Frená.
- Ah, no, no. Vamos a cargar nafta y después las buscamos.
- No seas idiota y frená por favor.
Frenaron y José sacó la cabeza por la ventana para llamarlas. Dio un gritó y las chicas se acercaron.
- Hola chicas ¿quieren que las llevemos a algún lado?
- No, gracias. Nos vamos a cenar y estamos a media cuadra. – Contestó una.
- ¡Uy que lastima!. ¿Cómo se llaman?
- Yo, Anémona
- ¡Uy que venenosa que parecés con ese nombre!. Me gusta. – Dijo José, y la chica se sonrió como si fuera la primera vez.
- Y vos ¿Cómo te llamas? – Le preguntó el sueco a la otra.
- Alicia. – Le contestó tímidamente.
- ¿No querés que te lleve al país de las maravillas, Alicia? – Preguntó el sueco sin sentirse muy desubicado y haciendo la vista gorda a la cara de José.
- ¿Con esos pantalones?. No gracias.
- Si querés me los saco ya. – Dijo riéndose mientras veía como se le transformaba la cara José.
- Bueno, nos tenemos que ir. Llegamos hoy y todavía no comimos nada.
- ¿No quieren saber como nos llamamos nosotros? – Interrumpió de nuevo el sueco. – Yo me llamo Martín, pero me dicen el sueco, y él José.
- Bueno, un gusto. Chau.
- ¿No salen esta noche? – Pregunto José.
- Si, si tu amigo se cambia, tal vez. – Dijo Alicia en una sonrisa.Se alejaron y desaparecieron mientras José insultaba al sueco por el papelón pasado. El sueco se hizo el ofendido, arrancó el auto y fueron hasta la casa que estaba vacía. Así decidieron ir a lo de Juan Pablo.


Continúa en Intersección Décimonovena (Click acá)

Carta número 6

3 de Mayo
Hola, recién termino de leerte (no a vos, a tu carta), ya sé que tengo que tener paciencia pero escapa a mi capacidad de contener tanta ansiedad. Tenía tantas ganas de escribirte después de leerte que tuve que echar a un amigo, no quería irse. Decía que no me iba a molestar mientras yo escribía, no alcance a apoyar la birome en la hoja que ya lo tenía ojeando por encima de mis hombros, así que lo eche. Había perdido toda intimidad, es como leer cualquier cosa en el colectivo (menos el diario de acá que es una basura) y sentir un soplido en la nuca de alguien desconocido que lo está leyendo, es molesto no poder leer por culpa de alguno que se auto invitó a leer. Ya ves, es la ansiedad (volviendo al tema). Así que te propongo una fecha, vos estudiála y decime si o no (o si querés cambiarla). El siete de mayo nos encontramos, no sé, en algún café, plaza o lo que se nos ocurra. Pensálo.
No sé si me rechazaron tantas mujeres, nunca las conté ni sé un número aproximado. Sé que me rechazaron las suficientes como para hacer diferencias, para encasillarlas en tres tipos de mujeres. Te dije que me gustaría que vos seas una de las del medio, pero en realidad no espero que ocupes ninguno de esos tres lugares.
De mi trabajo, de mi trabajo te puedo contar que es una cosa monótona y desagradable para el que no lo conoce. La primera vez que sentí el olor del laboratorio casi me descompuse, tampoco es nada agradable tocar los futuros dientes que mucha gente se va a llevar a la boca, en especial los viejos. Todos los días a las nueve, nueve y media llego y todos los días me reprochan que llego tarde y que hay mucho trabajo, que patatín y que patatán. Me cebo unos mates, sin que me importe que todavía me sigan apurando, convido al resto de la esclavitud que no se anima a moverse por culpa del latigazo, siempre me amenazan con echarme pero sé que nunca lo van a hacer, soy el mejor (sin pecar de humilde). Después de eso, y de leer las desgracias ajenas en el desastroso diario, empiezo a trabajar, tipo diez y pico. Me meto en el cuartucho y empiezo a diagramar y confeccionar todo tipo de dentaduras, casi todas iguales solo que hay algunas que no sirven ni para chupar limón (si es que se animan). Toda la mañana y toda la tarde con ruido de tornos, haciendo acá, arreglando allá y empezando por ahí. Siempre y cuando no haya una queja de algún viejo ilegal o de algún odontólogo prepotente. Si hay queja de algún viejo ilegal trato de solucionarle el problema por lo menos por hoy (así no nos denuncian con los odontólogos), igual siempre vuelven, calculo que hasta que se encuentren con la muerte, después de eso ya no les interesará si son dientes reales, de plástico mal echo o si no tienen dientes. Más pesados que los viejos son los odontólogos, más si son viejos, que pagan por un barquito de papel y se quejan como si hubieran comprado un yate lujoso. Llaman por teléfono y son capaces de estar media hora explicando mil veces, todavía no se dan cuenta que lo hacemos como nos resulte más fácil y económico. Se sienten muy catedráticos de la anatomía bucal, una lástima, quizás alguna vez habrán sido personas decentes. Trato de trabajar hasta que termino todo, pero en realidad es hasta que me canso, casi siempre a las cinco de la tarde.
Así que eso es mi día laboral, parece raro pero es un chiste al igual que todo, la mayor proeza es terminar sano mentalmente, no es tanto. Te dejo en paz, por hoy, y espero que vayas pensando en el siete de mayo (espero que de este año). Un beso.
Que bueno sería verte, que malo es esperar.
ISMAEL


Continúa en Capítulo 19 (Click acá)

Capítulo 19

Primero calienta lo olla con un poco de aceite, agrega las cebollas cortadas, la carne picada, un par de caldos y bastante sal. Deja que se vaya dorando la cebolla y prueba la carne a cada instante hasta que comprueba que la carne esta cocida. Ahora agrega el puré de tomate, el frasco entero, rebajado con agua. Espera un rato y agrega demasiado arroz, por eso vierte mas agua en la desgastada olla. Revuelve un poco, tratando de que no se le pegue el arroz. Lo deja varios minutos, en verdad no sabe cuantos así que los prueba a cada rato. Al principio los siente duros en sus dientes, luego pegajosos y caliente hasta que por fin están como él los quiere. No midió el tiempo, nunca lo hace, para una próxima vez en la que volverá a hacer la misma burocracia al lado de la hornalla. Buscó el pan y el jugo y se sentó a comer mirando la gran cantidad de comida que iba a sobrar. Siempre me sobra para otra comida, para otro día, pensó. Comió y a la vez entonó una vieja canción, la de siempre, la misma que nunca se acuerda del nombre pero que le trae recuerdos de nada. Tan solo una época en la que era mas joven, no tanto, tan solo un estudiante de secundaria.
Esta por lavar los trastos cuando siente que golpean la puerta pero no esperan una respuesta permisiva, sino que giran el picaporte y entran.
- ¿Quién es? – Preguntó estirando su cuello para ver mejor desde su posición.
- Soy yo, Rodrigo, no te asustés.
- Pasá, pasá. Que me voy a asustar, me imaginaba que era alguno de ustedes.
- Que olorcito che. ¿Ya comiste?
- Sí. ¿Querés comer?, me sobró un montón. Siempre me paso con el arroz.
- ¿Te hiciste un guiso de los tuyos? ¡Que fenómeno!
- ¿Qué otra cosa iba a hacer? Es lo único que me sale bien y me saca de apuros siempre. ¿Te sirvo?
- Si, dale. Servime por favor. – Dijo Rodrigo frotándose las manos por la emoción.
- Bueno, sentáte que te alcanzo un plato.
- Menos mal que vine para acá, estoy muerto de hambre y no tengo ganas de ir a casa.
- ¿De donde venís?
- De la casa de Esmeralda.
- ¿Y? ¿todo bien?. ¿Averiguaste algo de Estrella?
- Para, una a la vez, sí Estrella esta acá. Ah, ahora te sonreís idiota, pero yo no. Estoy medio cabreado, pero si te preguntan desmentís todo.
- ¿Qué, algo mal con Esmeralda?
- No algo, todo mal. No sé que pasa con las mujeres, están todas locas y se enojan así porque si. Esta no sé que tiene, pero está enojada conmigo. ¿Podés creer vos?. No hice nada malo, pero son así, haces esto y se enojan, no lo haces y se enojan igual, haces la mitad y la otra mitad no e igual se enojan.
- Si, son complicadas. No tenés idea de porque se enojó con vos.
- La verdad que no. Puta madre, alcanzáme una servilleta que me manche con el guiso.
- No tengo servilletas, tomá el repasador y trata de hablar con la boca vacía. Pensá pavote, porque se pudo haber enojado.
- No sé, pero creo que es porque piensa que estuve con otra.
- ¿Y vos estuviste con otra?
- Eh, no me ofendas, ¿cómo voy a estar con otra?. ¿Porqué te crees que estoy triste?, porque soy inocente de toda culpa. ¿Me alcanzás la mayonesa?
- Sí, tomá. Así que ahora estas jugando al solitario de nuevo.
- Aja, por un tiempo sí. No sé de que te reís, yo no le veo la gracia, idiota.
- No, no me río. ¿Ya terminaste, tan rápido? ¿Querés más?
- No gracias, estoy lleno. Aunque le daría un poco más al guisito, esta muy bueno.
- Bueno dame el plato así lo lavo. Y contáme bien que pasó.
- No sé, es medio raro, llego a la casa y me ataca así de golpe y fría. A mí me pareció raro, parecía un pedazo de hielo del glaciar. ¿Viste los del perito?
- Aja. – Dijo Juan Pablo sin inmutarse de tan estúpida comparación.
- Bueno así. La encaré con buena predisposición, le dije alguna cosita linda y no me dijo nada.
- ¿Qué le dijiste?
- ¡Que se yo, no me acuerdo!
- Eh, ¡cómo no te vas a acordar!
- No sé, que la extrañé o algo así. Si, eso era y no me creyó, y bueno después siguió de mal humor, me contestaba mal. Yo me hice el duro y me fuí.
- ¿Así nomás te fuiste?
- No, a ver. Le pregunté por Estrella, se enojó más, me insultó y se fue cantando bajito.
- Silbando bajito.
- Como sea, se fue y punto. Para mi que le llenaron la cabeza a esta, porque anda con un libro bajo el brazo y es medio raro ese libro. Ya voy averiguar de que trata ese libro.
- Nada que ver che, mirá que un libro le va a guiar la vida.
- Por ahí es uno de esos libros de auto ayuda.
- Esos libros son pavadas escritos por pavotes, que no sirven para nada y creen que son capaces de solucionarle la vida a millones de personas distintas con un libro que las toma a todas, las almas, como si fueran iguales
- Sí tenés razón. Ahora yo no entiendo una cosa.
- ¿Qué cosa no entendés?, decime.
- ¿Por qué me cargoseaste tanto para que te averigüe de Estrella, y ahora que te conté no hiciste mas que sonreír?
- Mirá, te voy a explicar. Yo vine a acá a descansar y a olvidarme de todo los problemas, o por lo menos a alejarme de ellos.
- ¿Qué Roxy, tus viejos y el laburo?
- Exacto, y vine acá por que me encanta el mar. Pero me encuentro con la persona más hermosa que jamás vi. Y me olvide del mar, empecé a maquinarme y a perseguirme. Hoy por ejemplo estuve todo el día obsesionado con ver cuando llegaba y todo eso. Ahora venís vos y me decís que esta acá, listo, un problema menos, porque sé que en cualquier momento la veo. Por eso no quiero seguir en esta obsesión, así que ahora nos tomamos tranquilos los dos una cerveza. ¿si?Sí y bien fría. Vos no querés obsesionarte con Estrella, y yo no quiero que Esmeralda me mande al destierro. Salud por eso.

Continúa en Intersección Vigésima (Click acá)

Capitulo 20

Mujeres y hombres se cruzan millones de veces en sus vidas, miles de veces se reconocen, cientos de veces se acercan para compartir y muchas menos veces vuelven a encontrarse. No hay una forma adecuada de explicarlo, no hay ninguna fórmula para hacerlo, es algo que sucede ante nuestros ojos y, sin razón, lo absorbe el cuerpo. Siempre se cree que esa persona es la adecuada, la que se quiere, hasta que aparece alguna mejor y totalmente distinta, y esa es la nueva apropiada. Tal vez si una persona tuviera la posibilidad de conocer a toda la población del mundo encontraría infinitas de su agrado. Que empiece por Sudamérica, donde encontrará la mejor calidad con el mejor ritmo, para seguir por Centro y Norteamérica, donde olvidará así porque si a las antes nombradas, saltar hacia Europa, y llenarse de nuevas experiencias, seguir por Asia, para descubrir la magia oriental, atravesar África, y tratar de robarse a las mulatonas, y terminar en Oceanía, para poder escapar montado a las olas. Pero el mundo es cíclico y se querrá volver a donde se empezó, a donde quedó un bello recuerdo, una carcajada, un beso, un tango, un abrazo, una voz, un reproche, una cara latina y un hasta nunca, muy lleno de mentiras.
Tal vez viviendo lo suficiente se lograría tal cosa, quizás a medio camino de la nada se encontraría lo que se busca, engañando así al corazón. No hay fórmula para adivinar y encontrar al salir en la búsqueda desesperada de lo que quizás espera del otro lado de una puerta, una pared o una avenida. No hay fórmula, aunque algunos lo busquen en algún libro escrito por algún sinvergüenza que finge ayudar.
- ¿Te parece a vos que nos puede ayudar en algo este libro?
- Decíme una cosa Estrella, si yo supiera la respuesta a tu pregunta ¿estaría acá tratando de descifrarlo?. Lo único que te puede decir es que si el libro esta escrito para mujeres, y por un hombre, debe servir de mucho. ¿no?
- Pero ¿no es de los hombres de quién desconfiamos?
- Tan segura que estabas de este libro y ahora escucháte. De este no tenemos que desconfiar.
- ¿Por?
- Porque este esta en contra de los machistas abusadores de mujeres, él se pone en nuestro lugar.
- Si vos lo decís. Igual yo leí algo del libro y lo puse en práctica.
- ¿Y? ¿Funcionó?
- Digamos que nadie me hizo ningún mal, pero igual estoy sola. Para eso no necesito al libro.
- Pero nadie te hace mal, acordáte de todo lo que te hicieron.
- Mejor no, que me hace mal y no quiero estar triste. Pero a pesar de todo seria lindo estar con alguien a quien querer y que me quiera. Que sea lindo, si es morocho mejor, un cuerpo fibroso, tampoco un animal sin cuello, pero con músculos, que diga frases coherentes, que me despierte todos los días con un te quiero, que deje libre a mis deseos, no sé, que sea distinto a mi y que me saque de mi burbuja para no aburrirme.
- ¿Todo eso tiene que ser? Yo me conformo con que me quiera a mi y a mi cuerpo horrible
- No digas pavadas, ¿querés?. Además es muy poco lo que pedís.
- Eso y que no me estafen.
- Eso es obvio, pero ¿dónde se consigue a alguien así?
- Hay querida, yo que sé. ¿Habrá alguno en este pueblo que nos salve el verano?
- Conozco a casi todos y no hay ninguno que valga la pena.
- ¿Y el amigo de Rodrigo, el nuevo, el que llegó último?
- No se, es medio bobo, todavía no debe ni haber descubierto mi nombre.
- ¿Qué?
- Nada, nada.
- Capaz que ese mandó a averiguar a Rodrigo.
- ¡Ojalá que no!
- Eh, ¿por qué?. ¡Dale una oportunidad!
- No sé.
- Pará, ahora que me pongo a pensar tal vez es cierto que Rodrigo averiguaba para el otro.
- Y yo que te dije, mirá que sos lerda.
- ¿Vamos a la casa de Rodrigo? Acompañáme, dale.En un rato te acompaño, dejáme seguir ojeando el libro.


Continúa en Intersección Vigésimo primera (Click acá)

Capitulo 21

Índice

- El hombre y el sexo.......................................................Pág. 5
- Estupideces de los hombres antes................................. Pág. 15
- Estupideces de los hombres durante..............................Pág. 30
- Estupideces de los hombres después.............................Pág. 32
- Paso en falso de los hombres.........................................Pág. 33
- Los hombres como compañeros de trabajo...................Pág. 40
- Los hombres y la amistad con una mujer......................Pág. 55
- Comportamiento en las salidas......................................Pág. 67
- Consejos varios del autor...............................................Pág. 90
- Estadísticas....................................................................Pág. 148

..........................................................................................................................................




El hombre y el sexo

En este capítulo, el primero, trataré de aconsejarle sobre todos los pensamientos del hombre y hacia donde están dirigidos los mismos. No es ningún misterio que el hombre, cada vez que ve a una mujer, se interesa particularmente en cuanto tiempo tardará en llevarla a su cama. Esto no la beneficia en nada, a usted, aquí hay algunos ejemplos de cómo se manifiesta el hombre en esas situaciones. Así que sin mas preámbulos, paso a lo importante.
Si el hombre se acerca hacia usted con respeto, es por sexo.
Si se acerca solo, es por sexo.
Si es sentimental, es por sexo. O bien se trata de algún gay en busca de algún amigo de usted.

- Me canse de leer, ¿vamos a lo de rodri, Estrella?
- Bueno, dale. Yo también y además me está dando sueño.
- Después podríamos salir, ¿no?
- Si, podríamos. ¿llevás el libro? Obvio, vamos.


Continúa en Intersección Vegésimo segunda (Click acá)

Carta número 7

5 de Mayo
No, no, no, no lo puedo creer, por eso este tartamudeo repetitivo de mi mano. No te puedo describir, ni explicar, la alegría que tengo, ¡faltan tan solo dos días para conocernos! El lugar me parece bastante bien, esta lindo el bar y bastante cerca (como casi todo). Lo que no sé es como vamos a conocernos porque con nuestras descripciones no alcanza, a no ser que yo me vaya con unas dentaduras de acrílico pegadas en mi guardapolvo de trabajo. Lo más fácil es dejar nuestros nombres en la mesa de entrada del bar y que nos ubiquen al ir llegando, otra sería ir haciendo algo escandaloso para así darnos cuenta, Mm., no creo que funcione. Mejor quedamos que el que llega primero deja dicho que el otro está por venir y que lo ubiquen. El que llega ultimo paga los tragos, así incentivamos la puntualidad. A mi me gusta llegar, como muy tarde, a la hora exacta aunque nunca llego mas tarde que diez minutos antes. Lo que me molesta muchísimo es esperar, si para las once y diez de la noche no llegaste, me voy. Igual no creo que me hagas esperar y espero que los tragos corran por mi cuenta.
Tengo tantas ganas de verte, oírte, rozarte, escucharte y todo lo que termine con “te”, ojo eso es muy abarcativo así que no tengo ganas de todo lo que termine así.
Espero por fin encontrarte, tan solo varios puñados de horas separan lo inseparable, es imposible que dure mucho más. Tal vez esta sea la última carta, tal vez, lo importante es que estamos empezando algo distinto y conocido a la vez, algo que nos marcará, espero, para siempre. Te mando un beso.
Que bueno desearte, que malo impacientarme.
ISMAEL

Continua en Intersección en la que me cruzo con uds. (Click acá)

Donde andás?